8 céntimos más por unas zapatillas Nike a cambio de un transporte marítmo no contaminante

Desde deportivas a televisores, el incremento de los precios asociado al uso de barcos de hidrógeno renovable es insignificante.
Según un nuevo estudio sobre el coste de la descarbonización del transporte marítimo en Europa, la utilización de embarcaciones que funcionen íntegramente con combustibles ecológicos basados en hidrógeno verde (e-combustibles) supondría un incremento de menos de 0,10 € en el precio de unas deportivas Nike y de tan solo 8 euros en el de un frigorífico.
Los argumentos del sector marítimo que alertan de que las ambiciosas medidas para hacer más verde el sector del transporte marítimo serán prohibitivas y provocarán exorbitantes subidas de precios para los consumidores quedan tajantemente desmentidos a la luz de este análisis de los envíos a Europa procedentes de Shenzhen (China).
Si bien el sector del transporte marítimo representa el eje vertebrador del comercio mundial, también resulta una de las industrias más contaminantes del planeta y su proceso de descarbonización está siendo particularmente lento. Uno de los principales argumentos que usa esta industria en contra de los combustibles verdes renovables sostenibles es el supuesto encarecimiento de los precios que asumirían los consumidores a causa de su uso.
Sin embargo, el estudio demuestra que, incluso en el caso de un barco que funcione íntegramente con combustibles 100% ecológicos, dicho incremento –si es que las multimillonarias empresas de transporte decidieran trasladarlo al cliente– no sería significativo. Esto es consecuencia de las economías de escala de las cadenas de suministro mundiales, que no son tan sensibles a las variaciones en el coste de los combustibles.
Según T&E, todo esto debería dar alas a los responsables políticos europeos para que voten a favor de dos propuestas clave cuyo objetivo es limpiar el sector del transporte marítimo. La primera de ellas es una histórica inclusión del transporte marítimo en el mercado del carbono de la UE que fue respaldada la semana pasada en el Parlamento Europeo y que ahora está en manos de los gobiernos nacionales. La segunda es una ley de combustibles para el transporte marítimo que se votará en julio.
T&E ha estudiado de qué manera se verían afectados los precios del transporte marítimo con contenedores y de los bienes de consumo procedentes de China como resultado de la actual propuesta de la UE de gravar la contaminación por carbono de las embarcaciones, combinada con la propuesta de imponer el uso de pequeñas cantidades de combustibles ecológicos para 2030.
En el peor de los casos, las empresas cargueras se enfrentarían a un incremento de los costes de transporte de entre el 1% y el 1,6%, pero el precio de los productos de consumo no sufriría apenas variaciones. Por ejemplo, un par de deportivas costaría solo 0,003 € más, un televisor 0,03 € y un frigorífico hasta 0,25 €.