Cepesca celebra la prohibición de capturar y vender tiburón zorro y martillo
La Confederación Española de Pesca, Cepesca, celebra el acuerdo alcanzado entre el sector extractivo, la Administración y las organizaciones ecologistas para la publicación de la Orden Ministerial que prohibirá la captura y comercialización de tiburones zorro y martillo, a partir del año 2010, que afectará a la flota palangrera de superficie y se hará extensible al resto de artes pesqueras.
Desde Cepesca se felicita a la Administración española por abanderar la protección comunitaria e internacional de estas dos especies protegidas y reitera que son los propios armadores españoles los primeros dispuestos a proteger aquellas especies marinas que puedan ser vulnerables o que se encuentren en una situación delicada desde el punto de vista biológico.
En este caso, a la vista de los informes científicos, que recomiendan una reducción de la mortalidad por pesca de estas dos especies, “consideramos fundamental la adopción de medidas contundentes de protección”, según ha señalado el Secretario General de Cepesca, Javier Garat.
No obstante, ha reiterado Garat, “para asegurar un mayor éxito en la conservación de estas dos especies de tiburón es imprescindible que, tanto España como la Comisión Europea, hagan extensibles estas medidas al conjunto de la flota comunitaria e internacional en el seno de las Organizaciones Regionales de Pesca”.
Cepesca entiende que sólo si las ORPs logran que toda la flota y países se comprometan con la protección de los recursos sensibles se logrará el objetivo de una pesca sostenible y se evitarán situaciones como la vivida con la prohibición del uso de las redes de enmalle a la deriva, que, pese a su regulación, aún siguen siendo utilizadas en algunos países
La flota española de palangre pesca una media de 45.000 toneladas de escualos al año, de las que cerca del 95% son de tintorera y marrajo dientuso, dos especies que no presentan ningún riesgo desde el punto de vista de la sostenibilidad de la biomasa, tal y como avalan los Comités Científicos de las Organizaciones Regionales de Pesca (ORPs) y el propio Instituto Español de Oceanografía.