A vueltas con el V centenario

Por: Juan Díaz Cano, presidente de la Real Liga Naval Española
De todos es sabido que la victoria tiene mil padres, mientras la derrota es siempre huérfana. Sólo así se explica que la celebración de la primera circunnavegación a la tierra esté concitando tantas extrañas paternidades. La última, la promovida desde el país vecino atribuyendo a Portugal la autoría de tamaña gesta. Piden a la UNESCO el reconocimiento de la llamada “Ruta Magallanes” sin hacer mención alguna a la figura de Juan Sebastián Elcano, ni a la participación española en la misma. Y todo ello, ante la pasividad de nuestro Gobierno y de nuestras autoridades marítimas y culturales. Imagino que nuestro Gobierno porque, enfrascado en la cuadratura del círculo catalán, bastante problemas tiene como para significar la españolidad (palabra que tan poco le motiva) de esta empresa que vino a ensanchar caminos a la mar. Y nuestra administración marítima porque, transversal e ineficiente, carece de ideas y de cauces adecuados para cualquier tipo de actuación. Cuánto se echa de menos la existencia de un Ministerio de la Mar.
Sin intención de profundizar en exceso en lo que fue y significó aquella aventura, convendría, sin embargo, recordar algunos hechos que nos permitan entender la felonía de la pretendida paternidad portuguesa. Cabría admitir, sin embargo, que, sin el espíritu aventurero y el idealismo mercenario de Magallanes, aquella circunnavegación no se hubiese podido llevar a cabo. Inicialmente, Magallanes intentó vender sus servicios a la Corona portuguesa, para acceder por una ruta occidental a las islas de las especias. Resulta evidente que Magallanes nunca tuvo en mente circunnavegar la tierra. Fracasada su gestión en Portugal, Magallanes se ofrece al emperador Carlos I, quien extrañamente en alguien tan apegado a la tierra y tan poco dado a las aventuras marítimas, acepta sufragar el viaje. Sin ser consciente de ello, el 20 de septiembre de 1519 Juan Sebastián Elcano, bajo las órdenes de Magallanes, parte a su encuentro con la Historia desde Sanlúcar de Barrameda.
La expedición retrasará casi un mes su salida al Atlántico por temor a una escuadra portuguesa enviada con las órdenes de echar a pique las cinco naves españolas. Superado este primer obstáculo, Magallanes se dirige a la costa de Brasil en dirección al sur hasta encontrar, el hoy conocido como “Estrecho de Magallanes”, que le daría acceso al Pacífico. Desde allí, la expedición se dirigió a las Islas Filipinas, donde fallecería Magallanes en una escaramuza contra los indígenas (Mactán, 1521). Y es aquí donde realmente se inicia la gesta. Es Elcano quien abraza la Historia. Agobiado por una situación precaria, sin medios, ni esperanzas, a bordo de la Victoria, Elcano se adentra en el Índico, cruza el Cabo de Buena Esperanza y se dirige a Cabo Verde sorteando las flotas portuguesas. En Cabo Verde se abastece accidentadamente de víveres, viéndose obligado a poner tierra de por medio una vez reconocido por los portugueses. El 8 de septiembre de 1522 Elcano arribaba a Sanlúcar junto a 17 famélicos marinos que acababan de escribir una de las más gloriosas páginas de la Historia.
Esta es, a grandes rasgos, la historia de una aventura española, financiada con el dinero de la Corona española que no merece el desapego que, hoy quinientos años después, muestran nuestros políticos.