Proyecto Innsens o cómo aprender a innovar a través del consumidor
El 76% de los nuevos lanzamientos en gran consumo no superan las 10.000 unidades en ventas y abandonan el mercado antes de cumplir el primer año. Así lo afirmaba la consultora Nielsen en su informe ‘Innovación Rompedora’ y aportaba una grave conclusión: en 8 de cada 10 casos estos productos olvidaban al consumidor objetivo.
No obstante, como refleja el estudio sobre ‘Tendencias en el sabor’ de Consumolab, el 97% consumidores opinan que el sabor es el factor más importante a la hora de comprar un alimento. Desconocer las preferencias y gustos del consumidor cuando se pretender innovar en relación a un producto alimentario es un error de grandes consecuencias. Por tanto, el consumidor es la pieza clave e imprescindible que debe guiar la innovación.

Por otro lado, la pequeña y mediana empresa agroalimentaria es el sector de la industria que más dificultades tiene para contar con las mismas herramientas estratégicas que los grandes grupos empresariales a la hora de abordar la innovación. La adquisición de técnicas de análisis de mercado con las que conocer las necesidades, expectativas y preferencias del consumidor es una tarea pendiente para muchas de las pymes europeas y sin embargo, tener acceso a estas herramientas incurriría en un aumento de la competitividad imprescindible para la supervivencia y desarrollo de las empresas.
Ante este trasfondo nace el proyecto Innsens. Una iniciativa realizada con el soporte de Lifelong Learning Programme de la Unión Europea y liderada por Ainia, que está enfocada a desarrollar un programa de formación e-learning para PYMES de la industria agroalimentaria. Con él, las empresas participantes adquirirán conocimientos teórico-prácticos acerca de las ciencias sensoriales y de investigación del consumidor y sabrán aplicarlas durante todo el proceso de innovación de nuevos productos, alineándolos de este modo con las preferencias del consumidor y ganando en competitividad.