El HVO, una alternativa sostenible en el transporte

El transporte de vehículos pesados en España representa una parte significativa del consumo energético y de las emisiones de gases de efecto invernadero. Con el objetivo de alcanzar la neutralidad climática para 2050, se han implementado diversas estrategias y regulaciones para promover la descarbonización del sector. Aunque la electrificación ha sido la tecnología escogida por sus cero emisiones, en el transporte pesado esta tecnología cuenta con sus propias limitaciones. El 'Informe Draghi', elaborado por el expresidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, ha planteado serias dudas sobre las estrategias y políticas de descarbonización de la Unión Europea al no tener en cuenta el principio de 'neutralidad tecnológica', que no se ha visto aplicado al sector del transporte por carretera ni al papel que pueden jugar los combustibles renovables como tecnologías de transición. Draghi destaca el potencial de los combustibles renovables en la reducción de las emisiones del transporte por carretera para el parque automovilístico actual, así como para otros segmentos del sector de la movilidad, como los vehículos de transporte pesado, las infraestructuras, etc. En este contexto, los biocombustibles emergen como una solución para reducir las emisiones del sector transporte. Los datos muestran que, en 2022, el consumo de biocarburantes en España evitó la emisión de 4,65 millones de toneladas de Gases de Efecto Invernadero (GEI), lo que equivale a las emisiones anuales de 3,3 millones de coches nuevos matriculados entre 2019 y 2022.
Los biocombustibles, parte de la solución
Una de las principales ventajas de los biocombustibles es que pueden aprovechar los canales de distribución y repostaje ya existentes, así como la actual flota de vehículos, lo que los convierte en una solución de rápida implementación. Los combustibles renovables, como el biodiésel, el hidrobiodiésel (HVO) y el bioetanol, tienen propiedades similares a los combustibles fósiles, lo que permite su sustitución parcial o total. De media, estos combustibles pueden reducir la huella de carbono en un 82%, e incluso alcanzar una reducción del 100%, dependiendo de la materia prima empleada.
En España, la oferta actual de biocombustibles se centra en el biodiésel, el hidrobiodiésel y el bioetanol, con predominio de los dos primeros, que son sustitutivos del diésel y se utilizan ampliamente en el transporte por carretera y marítimo. A pesar de los avances en la integración de combustibles renovables, con un objetivo mínimo del 11% en 2024 en términos energéticos, se requiere un mayor esfuerzo para aumentar estas cuotas y acelerar la transición hacia una movilidad más sostenible. Nuestro país cuenta con un considerable potencial para producir biocombustibles a partir de residuos biomásicos, lo que podría generar hasta 10,8 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mtep) de biocombustibles en 2030. Si se suman los biocarburantes producidos a partir de cultivos alimentarios y forrajeros, así como los combustibles renovables obtenidos a partir de CO2 biogénico, el potencial total de producción de biocombustibles en España podría alcanzar los 13,4 millones de toneladas equivalentes de petróleo en 2030. La evolución futura de los biocombustibles en España estará en gran medida condicionada por las políticas y regulaciones que se establezcan tanto a nivel europeo como nacional. Los biocombustibles como el biodiésel y el hidrobiodiésel, que actualmente representan casi el 6% del consumo de diésel en automoción, seguirán desempeñando un papel importante a corto y medio plazo. El bioetanol, por su parte, tiene una cuota cercana al 2% de la gasolina consumida en España, y su uso podría aumentar en los próximos años. Aunque debemos destacar que los biocombustibles no son una solución única, sino que deben formar parte de un enfoque global que incluya la mejora de la eficiencia de los vehículos, la electrificación y otras tecnologías.
Entre los diferentes tipos de biocombustibles, el biodiésel es uno de los más utilizados en el transporte por carretera y marítimo, con una cuota de uso del 7% que se produce mediante procesos de transesterificación de aceites y grasas para después mezclarlo con el diésel fósil tradicional. En Estados Unidos algunos autobuses, camiones y vehículos militares funcionan con mezclas de combustible de hasta un 20% de biodiésel, aunque este combustible puede verse afectado por el frío y causar averías en vehículos más antiguos. Por su parte, el diésel renovable o hidrobiodiésel, también conocido como HVO (Hydrotreated Vegetable Oil), se obtiene tras procesos de hidrogenación para eliminar el oxígeno y las moléculas no saturadas, y la isomerización para mejorar su resistencia al frío. Este combustible renovable cuenta también con la ventaja de poder sustituir al 100% del diésel convencional sin necesidad de modificaciones en los motores de combustión interna. El HVO es compatible con las infraestructuras existentes y presenta un bajo contenido en azufre, lo que reduce también las emisiones de óxidos de azufre. En este contexto, el HVO emerge como una solución viable a corto plazo para reducir el impacto ambiental sin comprometer la eficiencia operativa de los vehículos que actualmente circulan por nuestras carreteras.
El HVO, una opción 100 %
Este biocombustible derivado de aceites vegetales hidrotratados o grasas animales, tras su proceso de refinamiento permite obtener un combustible con características similares al diésel fósil, pero con menores emisiones de gases contaminantes. Se caracteriza por su alto índice de cetano (para una buena combustión), la ausencia de compuestos aromáticos y una mejor estabilidad a la oxidación. Además, su proceso de producción garantiza una mayor calidad y compatibilidad con los motores diésel sin necesidad de modificaciones en los vehículos.
El Reglamento (UE) 2024/1735 establece un marco de medidas para fortalecer el ecosistema de tecnologías de cero emisiones netas, y que ahora incluye el impulso a los biocombustibles avanzados. A nivel nacional, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030 contempla el fomento del uso de biocarburantes, estableciendo objetivos para su implementación en el transporte. Según datos de la Comisión Nacional de la Competencia, el 100% del HVO certificado se fabrica en España, aunque la mayor parte de la materia prima utilizada proviene de fuera de la UE. Esto subraya la necesidad de fortalecer la producción local de materias primas para garantizar la sostenibilidad y el abastecimiento de este biocombustible.
En el ámbito industrial, diversas compañías están apostando por la producción y distribución de HVO en España. Empresas como Cepsa, Repsol y BP han desarrollado estrategias para incrementar la capacidad de producción y fomentar su uso en el transporte pesado por carretera. En concreto, Cepsa ha implementado una estrategia de transición energética con inversiones en plantas de producción de HVO a partir de residuos orgánicos y aceites vegetales. Repsol, por su parte, ha inaugurado instalaciones en Cartagena con capacidad para generar grandes volúmenes de este biocombustible, alineándose con los objetivos de reducción de emisiones. BP también ha reforzado su presencia en el sector de biocombustibles con acuerdos estratégicos para la producción y distribución de HVO en el mercado español.
Además de estas compañías, otras entidades como TotalEnergies y Neste han mostrado interés en el desarrollo y comercialización de HVO en el mercado europeo. TotalEnergies ha establecido diversas iniciativas para aumentar su capacidad de producción en refinerías de Francia y España, con planes para suministrar biocombustibles a gran escala. Neste, líder mundial en la producción de HVO, ha consolidado acuerdos con operadores logísticos y de transporte para potenciar su uso en flotas comerciales y pesadas.
El informe de NTT DATA, una multinacional especializada en servicios de consultoría tecnológica, sobre combustibles renovables destaca la importancia del HVO dentro del conjunto de biocombustibles como una alternativa clave para la descarbonización del transporte pesado a corto plazo. Según este informe, la producción de biocombustibles en España tiene un gran potencial gracias a la disponibilidad de residuos biomásicos, permitiendo una reducción de emisiones de hasta el 82% en comparación con los combustibles fósiles. Además, se señala que el incremento del uso de biocombustibles podría ser una vía más rápida para reducir las emisiones en el sector del transporte, complementando la electrificación y otras tecnologías emergentes.
El HVO ofrece múltiples beneficios para el transporte de vehículos pesados. Entre sus principales ventajas se encuentra la reducción de emisiones de CO2 hasta en un 90% en comparación con el diésel convencional. Su compatibilidad con la infraestructura existente permite su uso sin modificaciones en los motores actuales, facilitando su adopción sin costes adicionales significativos. Asimismo, su menor contenido en parafinas evita la formación de gel en temperaturas bajas, lo que mejora su desempeño en climas fríos y contribuye a la eficiencia del transporte de larga distancia.
A pesar de sus beneficios, la adopción del HVO también afronta varios desafíos. La disponibilidad y el coste son factores determinantes, ya que su producción es limitada en comparación con el biodiésel tradicional, lo que puede traducirse en un precio más elevado. Además, la dependencia de aceites importados plantea dudas sobre la sostenibilidad del ciclo de vida completo del biocombustible. Por otro lado, las regulaciones y certificaciones deben garantizar que el HVO provenga de fuentes sostenibles y no contribuya a la deforestación, un aspecto clave para su aceptación a largo plazo.
El HVO se posiciona como una sólida solución en la transición hacia un transporte de vehículos pesados más sostenible en España. Su adopción podría verse impulsada por incentivos gubernamentales y una mayor inversión en la producción local de materias primas sostenibles. No obstante, es fundamental abordar los desafíos asociados a su disponibilidad y costes para garantizar su viabilidad a largo plazo. Con un marco regulador adecuado y el compromiso del sector, el HVO podría desempeñar un papel esencial en la reducción de emisiones del transporte de mercancías en España. A medida que más fabricantes y operadores de transporte adopten esta alternativa, se espera que el mercado evolucione con una mayor oferta y competitividad en precios, facilitando así su expansión en el sector del transporte pesado.