Operación Atalanta y retos a la seguridad del tráfico marítimo

El Clúster Marítimo Español ha celebrado un seminario, ofrecido por la EU Naval Force – Somalia, para profundizar en la “Operación Atalanta, así como en los retos a la seguridad del tráfico marítimo en el Océano Índico Occidental”. Iniciada en el año 2008, esta operación militar contribuye a la mejora de la seguridad en el océano Índico, llevando a cabo acciones de vigilancia marítima, con el fin de prevenir e impedir los posibles actos de piratería y, además, colaborando en la monitorización de las actividades pesqueras en la costa de Somalia, así como asegurando la entrega de los alimentos del Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés). Desde su comienzo, España ha participado ininterrumpidamente con la aportación diferentes medios navales y aéreos a la Fuerza Naval de la Unión Europea (EUNAVFOR).
Federico Esteve, quien ha dado la bienvenida a los asistentes, ha recordado la fecha de 29 de marzo de 2019, cuando el Cuartel General de la UE en Rota asumía el mando de la Fuerza Naval Europea (EUNAVFOR) Somalia- Operación ‘Atalanta’. En total, este cuartel estratégico cuenta con una dotación de aproximadamente cien militares de 18 nacionalidades, de los que un 40 por ciento son españoles. De este centenar, 77 se encuentran permanentemente en las instalaciones de Rota. Esteve ha remarcado que “La situación en Somalia no ha mejorado, la piratería está contenida, gracias al permanente esfuerzo de las fuerzas navales desplegadas, pero no erradicada”. Asimismo, ha advertido de que las redes de piratería están ahí, dedicándose a otros negocios y tráficos ilícitos, “lo que refuerza la hipótesis de que en ausencia de las fuerzas navales, con la relajación de las medidas de autoprotección, el tráfico marítimo y las consecuencias del Covid 19 sobre un Estado fallido como Somalia, podría darse un rápido resurgimiento de la piratería, con la consiguiente repercusión negativa en el comercio internacional”.
Antonio Planells Palau, general de división de la Infantería de Marina española y comandante de la Operación Atalanta de la UE, ha destacado la importancia de esta misión para la Unión Europea y para España, entre otros motivos, porque la esta región geográfica está considerada, hoy en día, como “un auténtico centro de gravedad marítimo mundial, con intereses estratégicos para nuestra flota pesquera que opera en el Océano Índico Occidental”.
Planells ha destacado la historia de éxito de la Operación Atalanta en estos años, pasando, tal y como ha explicado, “de un pico de actividad pirata en 2011, de 216 ataques en nuestra zona de operaciones, a un único caso en abril del pasado año”. En este ataque, se vieron implicados un atunero español, de Bermeo, y otro coreano con tripulación española, además de un pesquero yemení secuestrado anteriormente y usado como buque nodriza por los piratas. La acción determinante de la fragata española “Navarra” y su equipo de operaciones especiales embarcado frustró el ataque, y terminó con la liberación de la tripulación del buque nodriza y el arresto de cinco sospechosos, que están siendo juzgados en Seychelles.
El comandante de la Operación Atalanta ha recordado que nos encontramos en un escenario “exigente” que ha empeorado, entre otras cosas, por la aparición de nuevos tipos de negocios y actividades criminales, menos lucrativas, como el tráfico de drogas y armas, peca ilegal o contrabando de carbón y personas, entre otros.
Asimismo, Planells se ha referido al éxito alcanzado con tareas paralelas, como la protección de los buques del Programa Mundial de Alimentos (PMA), galardonado este año con el premio Nobel de la Paz “por su extraordinario trabajo llevado a cabo llevando alimentos a los países más necesitados, con más de 76 mil toneladas distribuidas”. Desde su lanzamiento, las unidades navales de la Operación Atalanta y los aviones de patrulla marítima han asegurado que el 100% de los buques del Programa Mundial de Alimentos que navegan bajo la protección de la EUNAVFOR estén a salvo de los ataques piratas.

En su intervención, Diego Cánovas-Cánovas, coordinador jefe del Centro de Operaciones Marítimas de la European Union Naval Force (Op Atalanta) Somalia, a cargo de las relaciones de Interagencias, ha incidido en las dificultades que se encuentran para combatir la piratería y ha hecho una radiografía de las zonas de presencia militar en la región. En este sentido, ha destacado el trabajo de la EMASOH, Misión Europea de Vigilancia Marítima en el Estrecho de Ormuz o de IMSC, Constructo de Seguridad Marítima Internacional (IMSC, por sus siglas en inglés), un programa liderado por el gigante norteamericano para garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz y las áreas aledañas, entre las que se incluye el mar Rojo.
Cánovas-Cánovas ha hecho referencia a incidentes relevantes acaecidos en 2020, con buques como el Gladioulus (marzo), relacionado con el conflicto en Yemen; Stolt Apal (mayo), evaluado como actividad sospechosa de terrorismo; en este caso, los piratas se acercaron al petrolero en dos lanchas rápidas a unas 75 millas náuticas de Yemen. Después de que el equipo de la guardia armada disparó múltiples tiros de advertencia a bordo del Stolt Apal, los piratas abrieron fuego contra el barco. El equipo de la guardia armada devolvió el fuego, deshabilitó un bote y finalizó la persecución. También Cánovas-Cánovas ha destacado al caso del Aegean II (agosto) informado en medios como piratería; o el de SYRA (octubre), evaluado como ataque relacionado con el conflicto de Yemen.
Debido al fuerte impacto del Covid-19, en la economía de todos los países, y en especial de algunos tan vulnerables como Somalia, el peligro del negocio de la piratería parece haber aumentado la alerta en el cuerno de África al ser un “escenario de los más peligrosos”. Tal y como ha señalado Cánovas-Cánovas, “el impacto de la pandemia en la economía somalí supone una caída brutal del PIB”, un hecho que ha vinculado a la posibilidad de que las cabezas de las redes criminales puedan pensar en volver de nuevo a la piratería.
En relación a las medidas contempladas contra la piratería, Cánovas-Canovas ha hecho mención a la aplicación de las directrices BMP5 para la protección como clave esencial para la protección de las tripulaciones y los buques, con tres capas de defensa, ante ataques en las zonas de riesgo.
En cuanto a las recomendaciones adoptadas por los busques en tránsito en la zona de Somalia, Simon Church, Asesor especial, ha subrayado la necesidad de continuar haciendo frente a las amenazas, implementando proporcionales niveles de protección, sin relajar las medidas de seguridad: “La piratería se mantiene contenida pero no erradicada porque los piratas se han dedicado a negocios menos rentables, lo que nos debe mantener vigilantes sin bajar la guardia”.