Puntos clave para mejorar la eficiencia productiva
Eficiencia es una palabra que tiene mala prensa, como ganadería, producir o incluso comer carne. No sé si ustedes lo han notado, pero cuando se está con grupos de gente joven, es habitual encontrarse con alguno que se declara como vegetariano o vegano, que te hace difícil incluso la elección de un buen restaurante. Se trata casi de una religión, no de una convicción. Una religión que roza el integrismo, que te hace sentir mal en tu decisión de comer carne. ¿Dónde hemos llegado? ¿Qué nos está pasando? Intentaremos en este artículo poder entrar en todos estos conceptos que nos ayuden a entender qué es la eficiencia. Empezaremos hablando de que sólo hay eficiencia si producimos. Pasaremos después a centrarnos en la eficiencia y en la cadena de valor. Veremos también cómo se maneja en diferentes países los costes de producción que generan más o menos eficiencias. Finalmente, hablaremos de algunas de las mediciones que nos pueden indicar eficiencia en una granja porcina para concluir abordando cómo la ganadería de precisión nos va a ayudar, y probablemente nos está ayudando ya, en la mejora de la eficiencia.
Desde aquí quiero hacer un llamamiento a los que quieren salvar al planeta para que piensen, en primer lugar, en la gente que vive en él. Que sean conscientes de que para salvar el planeta hay que salvar en primer lugar a la gente. Ayudarles a que puedan tener acceso a esta proteína, a que puedan tener una vida digna, a conseguir todo aquello que nosotros hemos conseguido, pero de una manera más respetable con este mundo en el que vivimos. Según la FAO, para 2050 (1), la población mundial alcanzará los 9.100 millones de personas, un 34% más que en la actualidad. Este aumento de la población se producirá en los países en desarrollo (segundo y tercer mundo). La urbanización continuará a un ritmo acelerado y alrededor del 70% de la población mundial será urbana (en comparación con el 49% actual). Los niveles de ingresos serán mucho mayores de lo que son ahora. Para alimentar a esta población más grande, más urbana y rica, la producción de alimentos debe aumentar en un 70%.
La producción anual de cereales deberá aumentar alrededor de 3.000 millones de toneladas (de 2,1 mil millones en la actualidad) y la producción anual de carne tendrá que aumentar en más de 200 millones de toneladas para llegar a 470 millones de toneladas. Esto quiere decir que no habrá malos ni buenos productores de proteína, ya que necesitamos toda la que se pueda producir.

Es evidente que, si no producimos, no nos sirve de nada hablar de eficiencia. Por eso será importante poder seguir produciendo, igual no de la manera que lo hacemos. Seguramente lo tendremos que hacer de una forma más eficientemente. Nosotros, los que producimos carne, también queremos salvar el planeta y ayudar de una manera definitiva en ese sentido. Nadie como nosotros puede hablar de economía circular en su proceso de producción. El ejemplo más claro es el porcino, un animal 100x100 reciclador por sus características omnívoras. Hoy, el cerdo puede comer subproductos y aprovechar la cantidad de toneladas de alimentos que se tiran cada día en nuestro primer mundo. Además, de sus deyecciones no solo podemos obtener energía, sino que también podemos llegar a fertilizar nuestras tierras. ¿Puede conseguir lo mismo la producción de proteína sintética?
Tampoco podremos hablar de eficiencia si lo que producimos no se vende. Es necesario hacer una pequeña reflexión acerca de la venta, en el sentido de que, algunas veces, podemos conseguir aumentar la eficiencia introduciendo cambios en alguno de los parámetros (como puede ser cambiar el tipo de macho usado) que finalmente no podamos hacer por el mero hecho de que no conseguimos vender el producto resultante ya que comercialmente es un producto que tiene demasiada grasa o magro. También es importante en la venta conseguir llegar lo más cerca del consumidor. Con esto, el margen que tenemos es superior.
La eficiencia en el mundo
Estamos en un mundo global en el que nuestro competidor ya no es nuestro vecino si no el mundo. Todo esto lo podemos ver en el informe anual (Key performance indicators in Pork production: an International comparación data) (2) que MSD Animal Health publica cada año desde hace tres. Lo doctores Deral Holtkamp, Lee Schulz y Dermot Hayes, del departamento de Economía de la Universidad Estatal de Iowa, hacen un reporte anual del análisis de productividad, costos y rendimientos. Los datos son de InterPIG, una red internacional de evaluación comparativa. Los representantes de los 17 países participantes de Europa, América del Norte y Brasil provienen de instituciones científicas y servicios de extensión de organizaciones de productores. Los datos de InterPIG se actualizan anualmente y representan un rendimiento promedio a nivel nacional de granjas representativas en cada país.
En el año 2020, el costo estimado de producción desde la crianza hasta el mercado osciló entre 3,97 dólares por kilo de canal vendido en Japón a 1,15 dólares por kilo de canal vendido en el estado de Mato Grosso de Brasil: una diferencia de 2,82 dólares entre los países de mayor y menor costo. No es sorprendente que los datos muestren que los precios del cerdo en el mercado y los precios del alimento son los factores que más contribuyen a la ventaja o desventaja relativa en la rentabilidad de los productores de cada país. El siguiente factor más importante es la productividad. Los productores con mejores registros están en Europa, excepto España e Italia. Los productores en Europa producen la mayor cantidad de carne de cerdo por hembra reproductora por año. Producir más carne de cerdo por hembra reproductora distribuye los costos fijos de producción (edificios, equipos, hembras reproductoras, etc.) entre más carne de cerdo, mejorando así la rentabilidad. La ventaja relativa en la rentabilidad atribuida a la productividad en Italia se ve obstaculizada por una conversión alimenticia del hato completo relativamente baja, porque los productores crían cerdos blancos italianos muy grandes para un mercado de jamón de marca premium. Los productores en España son productores de costos relativamente bajos al usar relativamente poca mano de obra y tener costos fijos bajos, similar a los Estados Unidos. Sin embargo, los productores españoles y estadounidenses sacrifican alguna ventaja competitiva debido a su productividad relativamente baja (figura 1).

Figura 1. Coste de producción e ingresos para cada país (US$ por kg de peso en canal), de la raza al mercado-2020.
Eficiencia y cadena de valor
No nos podemos olvidar de que, para hablar de eficiencia, debemos tener claro los valores que marcan la misma. Acabamos de ver que, a pesar de que algunos países se podrían considerar muy eficientes, pierden dinero respecto a otros países que, siendo menos eficientes, pueden vender más caro. Es por esta razón que tenemos que pensar en parámetros nuevos que nos ayuden a evaluar esta eficiencia. Tenemos que empezar a olvidarnos de los lechones destetados por cerda y año o de los cerdos vendidos por cerda. ¿Es que acaso nos pagan por números? ¿Destetamos 100 kilos por cerda? ¿Vendemos 3.500 kilos por cerda y año? Valoremos diferentes cosas más acordes con el negocio y olvidémonos de referencias que no nos llevan a ninguna parte en nuestro beneficio.
Producir hoy un cero cuesta alrededor de 1,45 euros por kilo para venderlo a dos euros por kilo y estamos super contentos con el negocio que estamos haciendo. Pero si fuéramos capaces de vender la carne, llegaríamos a un valor de unos cuatro euros por kilo y, si somos capaces de transformarla, estaríamos hablando de unos siete euros por kilo. Pero si elaboramos un plato que llegue al consumidor, este valor puede llegar tranquilamente a los 10 euros por kilo. En este caso, podemos decir que la eficiencia se encuentra en llegar lo más cercano al consumidor posible, como lo hacen los productores de soja que prefieren vender leche de soja o preparados de soja (12 euros el kilo) que no materia prima para los cerdos (0,5 euros el kilo). Igual ahora podemos entender que no es que vigilen la salud del planeta, si no que buscan la salud de su bolsillo.
Cómo la ganadería de precisión nos ayudará en la eficiencia
Hablar de eficiencia pasa por producir barato también. Sorprende, no obstante, que nuestro negocio, que se basa en la venta de kilos de carne y tiene como coste principal los kilos de pienso, no tenga para nada controlados estos dos parámetros. Es decir, a nuestra granja llegan unos kilos de pienso que no pesamos y los distribuimos a unos animales que no sabemos si se lo comen o lo desperdician. ¡Pero aún hay más! Estos animales crecen y van poniendo kilos que no controlamos hasta el día que llegan a un matadero donde se nos dice lo que pesan. ¿Este es nuestro negocio? ¿Pero dónde está el control? Bien podemos decir que en algún caso lo llegamos a tener estos datos a ‘toro pasado’, cuando ya hemos vendido el lote de animales. Lote de animales que no animal individual. Esto es importante también. En este sentido, el BigData y el PLF (Precission Livestock Farming o Ganadería de precisión) nos empiezan a ayudar y lo harán todavía más en un futuro.
Si yo mañana quiero empezar, la primera duda que surge es la de cómo hago este control: ¿de manera individual o en lotes? La siguiente tabla ayuda a centrar la duda.
Individual Seguimiento y creación de recomendaciones para cada cerdo. |
Lote Seguimiento de cientos de acciones de granjas y lotes y cambio de estrategias y recomendación de estrategias exitosas en el futuro. |
Predicción temprana cuando el cerdo enfermará para tratarlo temprano. Necesita un cambio en las instalaciones para poder actuar sobre cada cerdo. Factible para todo tamaño de granja. Puede que no sea factible para animales pequeños como el pollo. |
Las recomendaciones son implementables a nivel de granja/lote. Factible para cualquier empresa del mundo con muchas granjas. |
Por eso la opción de LeeO® (4) nos ayuda a solucionar el primer escollo. LeeO es un concepto que utiliza crotales, lectores, basculas, app de móviles, dashboards interactivos online, almacenamiento y tratamiento de datos. LeeO es una herramienta que utiliza radiofrecuencia para identificar a los animales individualmente y así seguir los inventarios, movimientos, tratamientos y otras actividades. Actualmente, este sistema se viene utilizando ya no solo en Países Bajos, sino también en otros países como puede ser Estados Unidos. En los Países Bajos existe una integración con un grupo de mataderos (Westford Meat) que retornan los valores de los datos de las canales en base individual a los productores para poder ellos ajustar sus prácticas a la hora de criar sus cerdos. Westford Meat compra el cien por cien de sus cerdos a granjeros holandeses y, para certificar y trazar esto, utiliza el sistema LeeO y paga un extra a sus productores por usar este sistema. En Estados Unidos, Prairie Systems está lanzando también este sistema en algunos segmentos de su mercado como son la genética, la investigación o bien en partes de la producción comercial. La expansión de este sistema puede ser infinita ya que, gracias a la identificación individual y a la posibilidad de registrar tanto el peso como el consumo al día (con lo que podemos controlar más el sistema), podremos también identificar animales individuales, señalar animales enfermos, trazar las vacunaciones hechas con herramientas como el IDAL, etc.
Finalmente, la ganadería de precisión nos podrá ayudar a nivel de lotes gracias a la inteligencia artificial. Grandes sistemas de producción con cientos de granjas tienen cientos de lotes que generan millones de datos. Del análisis de estos datos se podrán obtener algoritmos que nos ayudarán a la prescripción. Pero no corramos tanto. ¿Cómo se analizan los datos? ¿Qué significa la prescripción? Los datos se analizan utilizando diferentes modelos matemáticos que nos generan algoritmos. Estos modelos parten de la definición de KPI (Key Performance Indicator) y de ver cómo variables están relacionadas con estos KPI. Se busca la causalidad y no precisamente la correlación.
Correlación | Causalidad |
Grado en que dos variables se mueven en coordinación entre sí. Moverse en la misma dirección - correlación positiva. Moverse en direcciones opuestas - correlación negativa. |
Grado en que el cambio en una variable produce directamente un cambio en otra variable de manera predecible y observable. Para estimar un impacto causal, el investigador debe elegir minuciosamente un modelo estadístico y aplicarlo a datos abundantes e imparciales. |
Fascinante, ¿no? ¡¡Pues el juego justo está empezando!!