Josep Fríguls, reelegido presidente de Anafric
29 de abril de 2013
En cuanto al ADN de caballo detectado en productos etiquetados como carne de vacuno, el sector insiste en que se trata de un fraude, no de un problema de seguridad alimentaria. Y reclama que se identifique y se sancione con dureza a quienes han comercializado estos productos. De lo contrario, se compromete la imagen y credibilidad toda la industria cárnica.
Una industria, por otra parte, sujeta a una normativa de trazabilidad y a unos controles sanitarios y de calidad muy estrictos. Así lo demuestra la rapidez con la que se ha podido detectar y reaccionar al problema. Los controles rutinarios detectaron el problema e inmediatamente se inició la retirada masiva de los productos sospechosos. Medida que se complementó con la realización de más de 13.000 pruebas de ADN en toda la UE en apenas tres semanas y con el cese de la actividad en los operadores confirmados. Según Jean-Luc Mériaux, secretario general de la Unión Europea del Comercio de la Carne y del Ganado (UECBV), “el incidente del etiquetado incorrecto ha demostrado que la trazabilidad y el sistema de alerta alimentaria funcionan perfectamente en la industria cárnica”. Y recuerda que cuando se produjo la crisis de la bacteria E.coli “las autoridades tardaron varias semanas en identificar el origen del problema, mientras que en el caso de la carne con ADN de caballo bastó con cuarenta horas”.
