Una vacuna chilena contra el Complejo Respiratorio Porcino obtiene la patente de Estados Unidos
Un equipo de investigadores académicos de la Universidad de Chile, integrado por Sergio Bucarey, Andrónico Neira y Víctor Neira, lleva varios años estudiando la variabilidad, secuenciación y fenotipo de los virus y bacterias asociadas al Complejo Respiratorio Porcino (CRP) para desarrollar una vacuna multivalente que permita controlar la infección de estos patógenos en los planteles. Esta colaboración permitió elaborar una vacuna de administración vía mucosas, de uso veterinario, contra el Circovirus porcino tipo 2 (PCV2) y otros patógenos asociados al CRP, enfermedad de naturaleza multifactorial que genera un gran impacto en la industria porcina a nivel mundial.
“La concesión de esta patente en Estados Unidos implica poder licenciar esta tecnología a empresas de vacunas con presencia en dicho país, abarcando un mercado mucho más global y en constante crecimiento. Para Favet y la Universidad de Chile, significa un gran logro, ya que, muy pocas patentes logran concederse en Estados Unidos, país donde la patentabilidad y propiedad intelectual son sinónimos de progreso e innovación”, afirmó el doctor Bucarey, director del proyecto.
La nueva tecnología, elaborada por los investigadores de la Universidad de Chile, representa una alternativa que busca el desarrollo de desarrollo de vacunas de administración vía mucosas (oral/nasal) para la industria ganadera, pues esta vía de aplicación permitiría obtener inoculaciones más eficaces y disminuir costos indirectos asociados a la vacunación por vía inyectable, como son tiempo, trabajo e infraestructura, la inducción de la respuesta inflamatoria e inclusión de cuerpos extraños en el sitio de inyección, así como el estrés derivado del manejo animal.

El impacto de esta invención radica en que se protege intelectualmente un proceso nuevo de microencapsulación o unión ‘biomimética’ para elaborar vacunas veterinarias contra muchos microorganismos patógenos, que tienen un factor común: utilizan el heparán sulfato como receptor para ingresar a la célula. De esta forma, la diferencia está en la formulación respecto a las inoculaciones existentes, ya que se utiliza antígenos conjugados con este biopolímero modificado, traduciéndose en la inducción de una respuesta inmune más robusta y duradera en el tiempo.
“El uso de un polímero basado en quitosano funcionalizado con una estructura similar a un receptor celular muy importante y común, como es el heparán sulfato, podría generar un gran interés en la industria farmacéutica mundial, porque el quitosano funcionalizado podría permitir controlar la unión de los antígenos de muchos patógenos no solo de animales, sino que también de humanos, como es el SARS-CoV-2, el cual recientemente ha sido demostrado que utiliza heparán sulfato como receptor secundario para entrar a la células al nivel de la mucosa respiratoria. Con ese fin estamos generando nuevos proyectos para que esta patente cubra protección contra el corona virus es sus posibles usos futuros”, puntualizó Bucarey.