La crisis en el reciclaje de plásticos en la UE exige acción inmediata
“Ahora más que nunca, es esencial tomar medidas decisivas”, declaró Ton Emans, presidente de Plastics Recyclers Europe. La organización insta a los responsables políticos de la UE a adoptar una postura firme y rápida, implementando controles efectivos a las importaciones y garantizando el cumplimiento de la legislación vigente, incluyendo restricciones a la entrada de materiales que no cumplan con los estándares europeos de sostenibilidad y seguridad. Según Emans, estas medidas son cruciales para la supervivencia de la industria del reciclaje de plásticos, que ha invertido 5.000 millones de euros entre 2020 y 2023 para cumplir con los objetivos obligatorios.
Además de estas dificultades del mercado, los recicladores europeos enfrentan altos costos energéticos y un incremento en el precio de los residuos de entrada, lo que ha elevado los gastos operativos en los últimos años. Al mismo tiempo, deben competir con materiales importados más baratos, cuya procedencia es muchas veces opaca y puede incluir declaraciones fraudulentas.
Actualmente, las importaciones de plásticos reciclados y vírgenes representan más del 20% del consumo de polímeros en la UE, mientras que la producción interna de reciclaje ha caído un 5% en la mayoría de los polímeros. Se prevé que la producción de plástico en la UE retroceda a niveles del año 2000, mientras que el consumo de polímeros sigue en aumento.

Paralelamente, las exportaciones de residuos plásticos desde la UE aumentaron un 36% en 2024 en comparación con 2022, lo que refleja una preocupante dependencia de soluciones fuera de la región en lugar de fortalecer el reciclaje interno. Como resultado, el crecimiento de la capacidad de reciclaje de plásticos ha sido el más lento en años, acompañado por el creciente cierre de instalaciones de reciclaje. La capacidad total de las plantas cerradas en 2024 fue el doble que en 2023, y la situación sigue empeorando en 2025, afectando tanto a pequeñas como a grandes empresas.
Estas tendencias han impactado negativamente en la industria, reduciendo las tasas de reciclaje, frenando la adopción de prácticas circulares y aumentando la dependencia de métodos de producción menos sostenibles. Como consecuencia, la UE está lejos de alcanzar sus objetivos de reciclaje y sostenibilidad para 2025.
