La ciberseguridad, elemento clave en la digitalización del ciclo del agua y el medio ambiente
La digitalización de procesos ofrece ventajas operativas claras: ahorro, agilidad, eficiencia y transparencia son sólo algunas de las principales oportunidades que ha aportado.
Con nuevas oportunidades suelen aparecer, también, nuevos retos. En el caso de la transformación digital, los más notables son aquellos relacionados con la seguridad de las operaciones en entornos digitalizados. Se calcula que, en el plazo de dos años, los fallos de seguridad en entornos informatizados serán la séptima amenaza mundial, y la primera entre las amenazas tecnológicas. La tendencia al alza es ya evidente: sólo en 2021 se produjeron más del doble de ataques de ransomware que en el año anterior.
La digitalización del ciclo del agua permite una gestión más ágil y eficiente de tan valioso recurso, garantizando un servicio óptimo a la ciudadanía, además de contribuir a una utilización más responsable y su preservación a través de sistemas inteligentes de medición de consumo (telelectura), entre otras tecnologías y soluciones. Con todo, un fallo de seguridad en esta estructura esencial podría conllevar consecuencias no deseadas de distinta índole.
Dinapsis dispone de un hub especializado en ciberseguridad. Desde este hub, ubicado en Barcelona, se realiza una monitorización de todos los servicios e instalaciones de gestión del ciclo del agua operados por compañías de Agbar, incluida la red de hubs de transformación digital DINAPSIS y todos sus servicios. Además, desde la propia conceptualización de los servicios, se asegura que se incorporan los criterios de ciberseguridad, y se van adaptando y mejorando ante estas situaciones de nuevos riesgos.
La propuesta diferencial del servicio de seguridad digital de Dinapsis se basa en la monitorización en continuo, con los más avanzados sistemas de ciberseguridad y su red de expertos, que garantizan una respuesta ágil frente a cualquier ciberamenazas, permitiendo una reacción rápida y eficiente ante situaciones críticas y asegurando en todo momento la continuidad de los servicios. Además, para la protección de infraestructuras críticas, se trabaja en coordinación con la Oficina de Coordinación de Ciberseguridad (OCC), el Centro de Respuesta a Incidentes de Seguridad (INCIBE) y el Centro Nacional de Protección de Infraestructuras Críticas (CNPIC).
Este hub para la ciberseguridad no sólo gestiona en tiempo real los riesgos identificados, sino que, además, se analizan en permanencia riesgos globales (ligados a implantación de nuevas tecnologías como el 5G, por ejemplo) y se aplican nuevas medidas y sistemas de seguridad para minimizarlos.
Actualmente, el hub de ciberseguridad de Dinapsis cuenta con más de 250 sensores desplegados a lo largo del territorio español, formando una extensa red de monitorización de amenazas potenciales y reales en más de 40 infraestructuras esenciales. Más de una veintena de expertos en ciberseguridad monitorizan y gestionan cualquier posible eventualidad: cada mes gestionan con éxito una media de 700 amenazas e incidentes.
Se han implantado sistemas de máxima efectividad para garantizar la ciberseguridad de las operaciones e infraestructuras. Además de los habituales sistemas de seguridad lógica, que suponen una primera capa más perimetral que cubre todos los servicios e instalaciones, se añade una capa de protección adicional específica de entornos industriales. Estas capas de protección basan su eficiencia en la rápida detección de anomalías e intrusiones de manera pasiva, la detección de malware avanzado, la fortificación de sistemas, la segregación de la red y la garantía de seguridad de acceso remoto.
Los sistemas automatizados gestionan y resuelven amenazas de forma eficiente y autónoma, permitiendo esa respuesta ágil que caracteriza el servicio de seguridad de Dinapsis. En esta línea es imprescindible, además, estar preparados para cualquier nueva amenaza o eventualidad que pueda aparecer
Garantizar los máximos estándares de seguridad para los servicios ofrecidos es una exigencia competitiva básica. Pero, además, se trata de un requisito indispensable para garantizar el acceso al agua de calidad de la ciudadanía en todo momento y frente a cualquier eventualidad.