La magia de la impresión híbrida
26 de julio de 2011
Desde el punto de vista de las ventas y el marketing, los impresores más despiertos están intentando conseguir contactos y establecer relaciones en un estadio superior de la cadena de suministro de la comunicación y el marketing. En la medida en que sean capaces de ganarse un sitio en la “mesa redonda del marketing”, podrán asesorar e influir en los proyectos antes de que estos sean definitivos. Por supuesto, hay campañas de marketing en las que la impresión no funciona en absoluto. Pero muchas veces los profesionales del marketing no conocen algunas de las tecnologías y técnicas nuevas que pueden combinarse con la impresión para hacerla más efectiva e interactiva. Los códigos QR son un buen ejemplo. Las postales, los rótulos, los folletos o el material de PLV con códigos QR permiten a los profesionales del marketing o a los propietarios del contenido dirigir a los clientes actuales y potenciales a internet para consultar más información de una manera mucho más sencilla que solo imprimiendo una dirección de internet en el elemento en cuestión. En vez de escribir una dirección de internet en el navegador, los destinatarios sólo tienen que apuntar al código QR con el teléfono inteligente (smartphone) mediante una aplicación de lectura de códigos QR –muchos dispositivos ya las llevan instaladas– y al instante obtienen más información, e incluso pueden realizar compras desde el teléfono.
Configurar una infraestructura de producción óptima
Muchas empresas piensan en la impresión como una opción válida únicamente para tiradas largas. Automáticamente descartan la impresión porque creen que es demasiado cara para campañas más pequeñas. Por eso es importante que los impresores se aseguren de que su infraestructura de producción sea rentable para tiradas que vayan de uno a mil ejemplares. Para ello, se necesita una plataforma de producción híbrida que combine tecnologías offset y digitales. Y a pesar de que ya son muchos los impresores que se están subiendo al tren de la producción híbrida, lo están haciendo con una combinación de tecnología digital con tóner y de offset tradicional, que deja un vacío de producción en la franja que va de los 500 a los 20.000 ejemplares.
Pese a que las máquinas offset tradicionales producen las tiradas largas sin problemas y las impresoras digitales con tóner sirven perfectamente para las tiradas muy cortas o personalizadas, en esa franja media de 500 a 20.000 ejemplares es complicado producir de manera rentable. Según la consultora InfoTrends, aunque esta franja media es la que ofrece más posibilidades de crecimiento, los impresores tienen dificultades para llenar este vacío estratégico de producción entre la impresión offset y la digital, y obtener beneficios (*). Aquí es donde entra en juego el sistema offset digital. Las máquinas offset digitales, o DI, están diseñadas especialmente para producir tiradas cortas con gran rapidez y con pérdidas mínimas de material y de tiempo, así como para exponer planchas en máquina sin tener que usar productos químicos tóxicos. Al pasar las tiradas cortas de las máquinas offset a las impresoras DI, las primeras pueden dedicarse a los trabajos largos –para los que son eficaces y rentables– y así el impresor puede ofrecer más servicios de tiradas cortas con la tranquilidad de saber que tiene los medios para realizarlas y ganar dinero.
Vida útil frente a vida de mercado
A veces ocurre que los clientes o las necesidades de estos han cambiado tanto que la capacidad de la imprenta ya no se ajusta a los nuevos requisitos. Son muchos los impresores que siguen utilizando equipos que todavía tienen vida útil, pero cuya vida de mercado ya ha tocado a su fin. Uno de los problemas puede ser que la producción no está suficientemente automatizada para que la puesta a punto sea más rápida y se generen menos mermas. También puede suceder que la empresa use máquinas de dos colores para producir trabajos en cuatricromía, lo que no solo puede afectar a la calidad, sino que aumenta el coste y retrasa la entrega.
En lugar de conservar equipos cuyo rendimiento y tiempo de puesta a punto impiden obtener una rentabilidad óptima, conviene desprenderse de estas máquinas y reinventar el negocio con flujos de trabajo y equipos nuevos. Aunque resulte un proceso desagradable y complicado, es la mejor opción cuando es evidente que el mercado ha cambiado para siempre. Esta es la clase de situación a la que suelen enfrentarse los impresores cuando pierden un cliente importante porque cambia de proveedor, lo compra otra empresa o cierra. Pero, además, hoy en día los impresores se encuentran en este punto porque los requisitos del usuario final han cambiado. El mercado se ha transformado y las necesidades de los clientes tanto actuales como potenciales exigen que los impresores posean nuevos equipos que satisfagan sus requisitos presentes y futuros.
Conclusión
Ha llegado el momento de que los impresores evalúen seriamente su infraestructura de producción. El mercado está evolucionando, y la infraestructura de producción debe hacerlo también. Todo parece indicar que los impresores del futuro necesitarán tener una producción híbrida, que aproveche las ventajas del offset tradicional, la impresión offset digital y la tecnología digital de tóner para ajustarse a las necesidades de los clientes, que cada vez son más diferentes, y para llenar el vacío estratégico que existe actualmente entre las tecnologías offset y digitales de tóner. De esta forma, las imprentas serán negocios más sólidos y rentables, y estarán mejor posicionadas para mantener a los clientes actuales y conseguir a nuevos, a la vez que ofrecen la gama de servicios adecuada para ganarse un sitio en la “mesa redonda del marketing”.
(*) ‘Presstek DI Printing Study: Bridging the Gap Between Digital Toner and Conventional Offset’, InfoTrends, septiembre de 2008.