Benicarló, cuna de la 'flor y nata' de la alcachofa

La climatología no ha sido propicia a la primera brotada de la Alcachofa con Denominación de Origen Protegida Benicarló. El frío ha provocado que la producción de esta hortaliza se sitúe en 450.000 kilos, por debajo de campañas anteriores, según dio a conocer, hace unas semanas, el presidente del Consejo Regulador a medios de comunicación de la zona. Una alcachofa “de forma chata y compacta y hoyuelo peculiar”, resistente al ennegrecimiento, y que se cotiza a dos y dos euros y medio a pie de campo y tres euros el kilo en el mercado, tal y como señalaba el Diari del Maestrat.
De la variedad Blanca de Tudela, categorías extra y primera, la alcachofa se Benicarló se recoge a mano, entre octubre y abril. Sirviéndose de un cuchillo suficientemente afilado, y en pasadas sucesivas, se corta el capítulo –parte comestible de la planta, a base de inflorescencias o conjuntos de numerosas flores diminutas dispuestas en un receptáculo y rodeados de brácteas carnosas– cuando éste alcanza el tamaño comercial con una porción de tallo no superior a los 10 centímetros. La planta tiene una raíz carnosa, extraordinariamente potente, que le permite adaptarse a una extensa gama de suelos. Las hojas son grandes al principio, dispuestas en roseta.
Las alcachofas recolectadas se depositan en envases preparados para tal fin y se transportan, lo antes posible, hacia los centros de acondicionamiento y envasado. El transporte es óptimo debido, sobre todo, a la prolongada conservación de esta hortaliza, cuya calidad hace difícil su deterioro.
La variedad de alcachofa por excelencia para el mercado nacional es la Blanca de Tudela. De capítulo oval, más bien pequeño, compacto y verde, es una alcachofa muy temprana. La producción se prolonga de otoño a invierno para su comercialización en fresco, si se destina al mercado interior o se exporta fuera del país. Aun así, en primavera se da la mayor cosecha, la única en zonas frías, que se destina principalmente a procesos industriales.

El Mediterráneo, benévolo con la Alcachofa de Benicarló
Esta alcachofa, con D.O.P. acreditada por ENAC desde el 20 de mayo del año pasado si bien el reglamento (CE) nº 1979-2003 de la Comisión Europea con fecha 12 de noviembre del año 2003 reconocía la Denominación de Origen Protegida Alcachofa de Benicarló / Carxofa de Benicarló, se produce en la parte norte de la provincia de Castellón, en las suaves planicies litorales de la comarca del Baix Maestrat. El área de cultivo, amparada por la D.O. Alcachofa de Benicarló, se reparte entre las localidades de Benicarló, Peñíscola, Calig y Vinarós, bañadas por el mar Mediterráneo. Éste es, y así lo acentúan desde el propio Consejo Regulador, un aliado de esta hortaliza. Parece ser que el Mediterráneo preserva de bruscas oscilaciones de temperaturas a las tierras de la zona y ofrece inviernos moderados. De ahí, la peculiar alcachofa de Benicarló, consistente, redonda y compacta por fuera. Resistente y duradera, en condiciones óptimas de conservación por fuera. Se retrasa pues, el ennegrecimiento resultante de los fermentos oxidantes contenidos en la alcachofa.
Ya en la mesa, la alcachofa de Benicarló se suele consumir en fresco para disfrutar de sus cualidades: en boca, se aprecia pesada “en comparación con su volumen”, explican, y sus hojas deben ser flexibles, resistentes y mostrarse muy apretadas unas contra otras. La campaña se inicia a finales de noviembre y se prolonga hasta primeros de mayo. Durante este periodo, se distribuye bajo el sello Denominación de Origen Protegida. Posteriormente, se destina a la industria conservera.
Si bien es fácil reconocerla por su forma chata y su peculiar hoyuelo, la alcachofa de Benicarló protagoniza numerosas recetas, debido a su delicado paladar, tal y como explican desde el Consejo Regulador. Su presencia es habitual en platos tradicionales, autóctonos, como guarnición de lujo, aunque empieza a ganar presencia también en la cocina más actual.
En suma, una hortaliza versátil, de la que se aprovecha todo (hojas, tronco y corazón), con muy pocas calorías y uno de esos lujos de la dieta mediterránea de la que presumimos.
