Pastoreo regenerativo para paliar el cambio climático y recuperar fertilidad en los suelos
Neiker investiga y desarrolla desde 2013 esta práctica aplicándola en su finca de Arkaute, donde cuenta con más de 10 hectáreas de praderas y un rebaño de ovejas Latxas. Para implementarlo, se divide el terreno en parcelas más pequeñas, que se pastorean durante períodos breves con una alta concentración de ganado en cada área. Este sistema permite que el suelo y la vegetación se regeneren de manera eficaz durante los períodos de descanso entre rotaciones, favoreciendo tanto la salud del ecosistema como la fertilidad del terreno.
Los resultados obtenidos hasta ahora demuestran los beneficios de este método para combatir los efectos del cambio climático y mejorar la fertilidad del suelo. “Las prácticas implementadas han incrementado la producción de hierba en un 30%, y la fijación de carbono en el suelo ha aumentado un 4%, favoreciendo la regeneración de los ecosistemas y la sostenibilidad del terreno”, explica Nerea Mandaluniz, investigadora del departamento de Producción Animal de Neiker.
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El modelo de pastoreo regenerativo impulsado por Neiker ya se ha comenzado a implementar en diversas ganaderías de Euskadi, tanto en explotaciones de ovino como de vacuno. Sin embargo, para lograr una mayor expansión de esta práctica, es necesario que los profesionales del sector ganadero reciban formación especializada en la gestión de suelos y vegetación para adquirir los conocimientos necesarios para realizar el movimiento adecuado de los animales en las parcelas.
Además, para desarrollar la estrategia de manera eficiente, es fundamental contar con una planificación detallada que permita gestionar el movimiento de los animales y asegurar que cada parcela reciba el tiempo de recuperación adecuado. En este proceso, son esenciales los cercados eléctricos, que delimitan las áreas de pastoreo y facilitan el traslado del ganado sin afectar a las zonas en regeneración. Además, también es necesario contar con puntos de agua estratégicos en cada parcela para asegurar que los animales se hidraten sin concentrarse en una sola zona, favoreciendo una distribución más equitativa de la carga ganadera.