Razas autóctonas y pastoreo extensivo, claves para un paisaje más resistente a los incendios
La jornada final del proyecto ‘Pastoreo sostenible’, a la que han asistido más de 40 personas de distintos sectores involucrados en la gestión del territorio y público en general, comenzó con la bienvenida de Natalia Bellostas, directora gerente de Intia. Seguidamente, representantes de las tres entidades socias del proyecto, Vicente Ferrer y Jesús Ochoa por parte de INTIA, Raúl León del Ayuntamiento de Oloriz, y Patxi Aranguren de Aspina, explicaron los antecedentes y las actividades realizadas en el proyecto piloto. Los resultados en cuanto a gestión silvopastoral, vallados virtuales y conclusiones fueron presentados en la jornada.
Este proyecto, que comenzó en julio de 2023, surge de la necesidad de reducir la acumulación de combustible vegetal generada en las últimas décadas por el abandono de los usos tradicionales de los montes que, además, está provocando la homogeneización del paisaje y la pérdida de biodiversidad, con el consecuente aumento del riesgo de incendio.
El sector ganadero del municipio colaboró activamente en el proyecto explorando, de una forma demostrativa y en condiciones reales, la implementación de un pastoreo extensivo con fines ambientales que permita minimizar el riesgo de incendios y garantizar la preservación de otros servicios ecosistémicos. A su vez, busca ofrecer soluciones basadas en herramientas tecnológicas innovadoras para la gestión del ganado en pastoreo, en concreto, con una evaluación del funcionamiento de los vallados virtuales.
La intervención se llevó a cabo en los montes de tres de los concejos del municipio (Oloriz, Mendivil y Echagüe) adaptando la gestión a las condiciones ambientales de cada lugar y al ganado disponible (vacuno, ovino y/o caprino). Previo al pastoreo se realizaron algunas actuaciones como desbroces de matorral para la creación de zonas abiertas o la colocación de abrevaderos y cercados para facilitar la gestión del ganado y la creación de querencias.
El ganado vacuno fue manejado utilizando el sistema de vallados virtuales, lo que ha permitido una mayor rotación del ganado entre zonas y ha facilitado la labor diaria de los ganaderos. Además, en algunas ocasiones, se aportó alimentación complementaria al ganado menor, lo que facilita el aumento de la capacidad de ingesta de vegetación más lignificada, favoreciendo la reducción del combustible vegetal.

Vallado virtual
El vallado virtual es una tecnología en la que a través de un dispositivo que se le coloca al animal, a modo de un cencerro, y una aplicación de software (app) permite la generación de recintos delimitados virtualmente desde el smartphone o el portátil del ganadero o la ganadera, en tiempo real. Cuando el animal sobrepasa el límite de estos recintos recibe una señal disuasoria, primero sonora y si continúa un ligero pulso eléctrico, con la finalidad de hacerle retroceder. Estos estímulos cesan si el animal regresa dentro del vallado o si se escapa del mismo. El ganadero o ganadera recibe en su móvil información continua sobre la localización de sus animales y alertas de escapes.
Los principales beneficios que se le atribuyen a esta tecnología consisten en el ahorro en vallados físicos, y la reducción de la mano de obra. Es, además, una tecnología muy flexible, que permite delimitar y aprovechar áreas que, por ejemplo, no pueden ser valladas físicamente, facilitando la gestión del pastoreo tanto en sistemas rotacionales como en manejos más extensivos.
Paisajes diversos
Raúl León, alcalde de Olóriz, considera que para el municipio es interesante poner en común este tipo de prácticas ganaderas y herramientas tecnológicas que tengan como objetivo contribuir a la prevención de incendios forestales mediante el control de la vegetación combustible.
A ello hay que añadir que este proyecto pretende facilitar una gestión dirigida del territorio para lograr paisajes abiertos en mosaico, la conservación de la biodiversidad incluida la de las razas ganaderas autóctonas, y la producción de productos locales de calidad. En definitiva, favorecer la generación de los llamados servicios ecosistémicos o beneficios que los ecosistemas procuran a la sociedad.