Más allá de la protección contra incendios: la evolución de los revestimientos intumescentes y protectores contra incendios
Marta Sacristán, Product Development Manager en Tolsa
26/03/2025
La normativa de seguridad contra incendios está evolucionando a un ritmo sin precedentes a medida que las industrias buscan soluciones de protección contra incendios más seguras, sostenibles y de alto rendimiento. Existen dos grandes tendencias que impulsan esta transformación. Por un lado, los organismos reguladores están imponiendo restricciones a los retardantes de llama peligrosos, en particular el trióxido de antimonio (ATO) y los compuestos a base de halógenos, debido a sus riesgos para el medio ambiente y la salud. En segundo lugar, cada vez es más urgente centrarse en la eliminación de humos, ya que la inhalación de humo es responsable de más del 75% de las muertes en incendios. En respuesta, los recientes avances en revestimientos intumescentes y protectores contra incendios se centran en mejorar la formación de carbonilla, la supresión del humo y la sustitución de sinergistas nocivos.
Entre las soluciones más eficaces, destacan los revestimientos intumescentes (IFR) y los revestimientos de protección contra incendios por su capacidad para expandirse y formar una capa protectora de carbonilla bajo la exposición al fuego. Estos revestimientos actúan como barrera crítica, retrasando la transferencia de calor y evitando la propagación de las llamas, lo que en última instancia permite ganar tiempo para la evacuación y la contención del fuego.
Sin embargo, conseguir el rendimiento deseado en estos recubrimientos y, al mismo tiempo, satisfacer la necesidad de reducir la toxicidad, la sostenibilidad y mejorar las propiedades mecánicas sigue siendo un reto.
La ciencia detrás de los revestimientos intumescentes
Los revestimientos intumescentes se utilizan de forma generalizada para la protección estructural contra los incendios, ya que proporcionan una barrera reactiva que se expande en una capa gruesa aislante cuando se expone a altas temperaturas. Este proceso retrasa considerablemente la penetración del calor y la propagación de las llamas, lo que permite disponer de más tiempo para las tareas de evacuación y lucha contra incendios.
La eficacia de estos revestimientos depende de la interacción de tres componentes clave: una fuente de carbono que promueve la formación de carbón, una fuente de ácido como el polifosfato de amonio (APP) que facilita el proceso de carbonización, y un agente espumante como la melamina que expande la capa de carbón para mejorar el aislamiento.
Aunque este sistema ha sido eficaz, la creciente necesidad de una mayor integridad, mejores propiedades de barrera y menor toxicidad ha llevado al desarrollo de nuevos aditivos y sinergistas que mejoran el rendimiento de los revestimientos intumescentes.
A diferencia de los ignífugos convencionales, los nuevos revestimientos intumescentes no se limitan a resistir el fuego: responden activamente a él. Cuando se exponen a un calor extremo, sufren una reacción química controlada que hace que se expandan, formando una capa de carbonilla gruesa y aislante que actúa como escudo contra las llamas.

Los revestimientos intumescentes se utilizan de forma generalizada para la protección estructural contra los incendios, ya que proporcionan una barrera reactiva que se expande en una capa gruesa aislante cuando se expone a altas temperaturas.
Avances en la tecnología de protección contra incendios
Uno de los avances más significativos en este campo es la sustitución del trióxido de antimonio (ATO). El ATO ha sido tradicionalmente un componente clave de los revestimientos ignífugos, conocido por su capacidad para mejorar la resistencia a las llamas. Sin embargo, debido a la creciente preocupación por su impacto medioambiental y sus posibles riesgos para la salud, marcos normativos como REACH y ECHA están presionando para su eliminación progresiva.
Ante esta situación, las nuevas formulaciones utilizan aditivos ADINS como una alternativa válida. Tecnologías como ADINS Flame Retardancy ofrecen una resistencia al fuego comparable o incluso superior, al tiempo que eliminan sustancias peligrosas, mejoran la estabilidad del carbonizado y reducen los subproductos tóxicos. El cambio hacia revestimientos sin ATO se alinea con la tendencia general del sector a adoptar soluciones de protección contra incendios sin halógenos y de baja toxicidad, garantizando así el cumplimiento de una normativa mundial cada vez más rigurosa.
El humo suele ser el aspecto más letal de un incendio, sobre todo en espacios cerrados como edificios, trenes y aviones, donde un humo espeso puede impedir rápidamente la visibilidad y aumentar los riesgos de inhalación. Los revestimientos intumescentes tradicionales, aunque son eficaces para ralentizar la propagación de las llamas, no siempre se ocupan de las emisiones de humo. Sin embargo, los últimos avances tecnológicos se han centrado en modificar el proceso de descomposición térmica de los revestimientos para minimizar la formación de tóxicos volátiles. Al mejorar las propiedades de barrera a los gases de la carbonilla y reducir la densidad del humo, las nuevas formulaciones han demostrado reducciones significativas en la producción total de humo.
Otra área crucial de innovación en la tecnología de protección contra incendios es la mejora de la integridad estructural de la capa de carbonización. La eficacia de un revestimiento ignífugo depende de su capacidad para mantener una barrera protectora estable a altas temperaturas. Si el carbón es quebradizo o propenso a agrietarse, la penetración del calor se acelera, lo que reduce la capacidad del revestimiento para aislarse del fuego. ADINS Fireproof, una gama de aditivos potenciadores de ceramización, mejora significativamente la estabilidad y la resistencia mecánica de la capa de carbón en revestimientos intumescentes. Tras la combustión, refuerzan la estructura interna del carbón, lo que da lugar a una estructura de carbono de tipo cerámico muy estable, compacta y consistente.
Las emisiones de humo, a menudo el aspecto más peligroso de un incendio, también se reducen significativamente. El proceso de ceramificación modifica la descomposición de los materiales, reduciendo la liberación de tóxicos volátiles y disminuyendo la producción total de humo.
En resumen: los últimos avances en el refuerzo del carbón aprovechan los aditivos ignífugos ADINS para optimizar el proceso de espumado, lo que da como resultado una capa de carbón más densa y uniforme. Los aditivos ADINS actúan como agentes nucleantes, reforzando las propiedades mecánicas del carbón y mejorando su función de barrera térmica.

Los estudios han demostrado que la incorporación del retardante de llama ADINS en revestimientos intumescentes puede reducir la producción total de humo hasta en un 60%, contribuyendo a mejorar las condiciones de seguridad en entornos cerrados.
Puntos de prueba de retardancia de llama ADINS
Los estudios han demostrado que la incorporación del retardante de llama ADINS en revestimientos intumescentes puede reducir la producción total de humo hasta en un 60%, contribuyendo a mejorar las condiciones de seguridad en entornos cerrados. Los ensayos en cámaras de humo han demostrado una disminución de hasta el 22% en la densidad del humo y una reducción del 22% en la producción total de humo, lo que contribuye a unas condiciones de evacuación más seguras en caso de incendio.
Los estudios de retardancia de llama de ADINS también han demostrado una reducción de hasta el 38% en el índice de emisión de calor máximo (pHRR) y una disminución del 25% en el índice medio máximo de emisión de calor (MARHE), lo que refuerza la capacidad de protección a largo plazo de los revestimientos intumescentes.
Estas innovaciones ya están teniendo un impacto significativo en diversas industrias. Una de las principales ventajas de la tecnología ignífuga de ADINS es su compatibilidad con una amplia gama de revestimientos y resinas. Tanto en sistemas de base acuosa como de base disolvente, estos aditivos mejoran la protección contra el fuego en diversas matrices poliméricas.
Sectores como el de los vehículos eléctricos y los textiles técnicos requieren tecnologías de protección contra incendios de nueva generación que no sólo resistan el fuego, sino que también mejoren activamente el rendimiento de los materiales. Con ADINS, los fabricantes pueden conseguir una mayor estabilidad del carbonizado y un mejor aislamiento térmico en las baterías, haciendo que los revestimientos sean más seguros.
También en el transporte, los revestimientos protectores contra incendios se están optimizando para cumplir la norma EN 45545-2, lo que garantiza una menor propagación de las llamas y menos emisiones de humo en los materiales ferroviarios.
La protección estructural contra incendios en el sector de la construcción se está beneficiando de revestimientos intumescentes mejorados que cumplen los requisitos de la norma EN 13381, mejorando el aislamiento térmico y prolongando la resistencia al fuego de las estructuras de acero.
Mientras tanto, las aplicaciones eléctricas e industriales están incorporando revestimientos de baja emisión de humos y sin halógenos para armarios e ignífugos, reduciendo la toxicidad sin comprometer el rendimiento.

La eficacia de un revestimiento ignífugo depende de su capacidad para mantener una barrera protectora estable a altas temperaturas. Si el carbón es quebradizo o propenso a agrietarse, la penetración del calor se acelera, lo que reduce la capacidad del revestimiento para aislarse del fuego.
Los recubrimientos ignífugos de nueva generación, que incluyen tecnologías como ADINS Flame Retardancy, están liderando el cambio hacia una industria más segura y responsable con el medio ambiente. Estos revestimientos avanzados no sólo cumplen las normas más estrictas de seguridad contra incendios, sino que también demuestran que la sostenibilidad y la eficacia pueden ir de la mano. Con menos emisiones, menos humos tóxicos y el pleno cumplimiento de la normativa vigente, estas tecnologías están demostrando que la protección contra incendios ya no tiene por qué ser a costa del impacto medioambiental.
A medida que las normativas de seguridad contra incendios sigan evolucionando, el futuro de la protección contra incendios dependerá de formulaciones inteligentes que equilibren sostenibilidad, seguridad y rendimiento. La integración de aditivos, formulaciones sin ATO, representa un gran salto adelante en la innovación de la seguridad contra incendios. La industria está evolucionando hacia soluciones que no sólo resisten el fuego, sino que mitigan activamente sus peligros, reducen su impacto tóxico y garantizan entornos más seguros para todos. Con los continuos avances en la investigación de materiales y el cumplimiento de la normativa, la próxima generación de recubrimientos intumescentes y de protección contra incendios está llamada a redefinir la forma en que las industrias abordan la seguridad contra incendios en las próximas décadas.