FY106

JOAN BATALLA, presidente de Sedigas El impulso a los gases renovables mencionado nos obliga ahora a mantener un enfoque continuista que permita capitalizar los avances realizados y enfrentar los desafíos emergentes ligados al compromiso con una transición energética más sostenible. La propia comisaria europea de Energía, Kadri Simson, sentenciaba recientemente que Europa ganará el desafío de la seguridad de suministro y la transición energética gracias a esos gases renovables. En particular, reconociendo al biometano como una solución disponible para comenzar de inmediato a reemplazar el gas natural importado. Un aumento en su producción en Europa resultaría importante para nuestra seguridad, nuestra sostenibilidad y nuestra competitividad. Por esta razón, desde Sedigas hemos abogado de manera incansable por reclamar un enfoque más ambicioso en la revisión del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) para el periodo 2023-2030, ya que entendemos que los objetivos finales deben ser capaces de reflejar la capacidad real de producción de España y situarse en línea con las ambiciones europeas establecidas en las iniciativas “Fit For 55” y “REPowerEU”. Si la estrategia REPowerEU establecía el objetivo para el biometano en hasta 35.000 millones de metros cúbicos (equivalentes a un 8,5%-10,0% de la demanda de gas natural europea) en su horizonte 2030, la Comisión destacaba el enorme potencial de España, con una capacidad de producción estimada de en aproximadamente 4.100 millones de metros cúbicos al año en 2030, o 47,7 TWh, lo que permitiría sustituir hasta el 13% de nuestro consumo actual de gas natural. RETOS Y DESAFÍOS DEL SECTOR ENERGÉTICO EN 2024: LA OPORTUNIDAD DE LOS GASES RENOVABLES El sector energético no es ajeno a la incertidumbre y volatilidad del ya por sí complejo escenario geopolítico internacional. De hecho, no resulta atrevido ni original proclamar que se ha erigido como uno de los grandes factores protagonistas. Veremos que su papel permanecerá igual o será incluso más relevante en este 2024. La seguridad de suministro y el compromiso con una transición justa van a conservar su preeminencia en la agenda global, en un contexto internacional que seguirá lamentablemente marcado por los conflictos bélicos en curso y los ecos de una posible recesión o, cuanto menos, ralentización del crecimiento mundial. A FONDO 47

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