TradeSport - TQ329

A FONDO - PÁDEL 62 que el pádel se hacía fuerte en el comercio multideporte, especialmente en las grandes cadenas, y, sobre todo, cuando este deporte dio un salto cuantitativo -y cualitativo- muy grande en el canal online. Y con tanta oferta comercial, y con tanto producto, lo que sigue es poner el precio como reclamo. Y adiós margen. Las marcas lo están pasando mal con tanto producto en sus almacenes, pero la situación de las tiendas es tan o más compleja. Las marcas les presionan para que cumplan sus programaciones -que también pecaron de optimismo- o absorban parte de ese sobrestock, pero no venden. Las ofertas de sell-in que reciben son, como hemos dicho, descaradamente rompedoras, con márgenes teóricos difíciles de rechazar y, casi siempre, sin compromiso de respetar precios, pero, aun así, cuesta. Que el comercio multideporte -especialmente los grandes- lleve años apostado tan fuerte -y en algunos casos, muy bien- por esta modalidad limita mucho el recorrido del comercio especialista, cuyo crecimiento se ha frenado en seco en los últimos dos años. Los que quedan, los que han sobrevivido, se han hecho fuertes y tienen, todavía, margen de recorrido, pero difícilmente veremos nacer nuevas tiendas especialistas. Y más ahora, con las fuertes dificultades que hay para vender… y con el canal online apretando tanto. Un canal online que, evidentemente, tiene mucho más margen para jugar la baza del precio y minimizar daños. Le está costando, como a todos, pero probablemente sea el formato de tienda que más está vendiendo a día de hoy. Ganando menos, eso sí. PRIORIZAR LA CALIDAD… PESE A QUE EL PRESENTE CONDICIONE A día de hoy el precio es el gran reclamo, sí. Pero eso no significa ni que vaya a ser siempre así ni que no haya que apostar por otros valores añadidos. Sobre todo, porque en un mercado tan competitivo, con tanta oferta, el precio no será el factor diferencial que determine el futuro de una marca; lo serán la innovación y la calidad. Aunque es obvio que las palas de iniciación mueven mucho dinero, son modelos que en la mayoría de casos están fabricados en Asia u otros mercados productores y no son, en ningún caso, el caballo de batalla de las grandes marcas. La guerra se libra, siempre, en las gamas medias y altas. En algunas las batallas son por el volumen y en otras por la imagen, pero al final, lo que define a una marca es la capacidad que tiene para ir más allá en esta parte media y alta de la pirámide. Y para ganar en esas batallas las mejores armas son la innovación, la calidad y el servicio. Tres armas que es mucho más fácil explotar si uno controla su producción. Y ese ha sido el gran cambio que ha experimentado el pádel en las últimas dos décadas. Las marcas han entendido las infinitas ventajas que tiene acercar la producción de esas gamas. Con fabricas propias o con acuerdos exclusivos. Pero cerca. Si ya eran muchas las empresas que lo tenían claro -y lo habían aplicado-, el cierre de las fábricas en Asia y la falta de stock que provocó ese cierre justo cuando más demanda había, reforzaron la necesidad de dar un vuelco a muchas estrategias de producción. Impulsar un mejor control de la producción (a nivel de calidad, pero, sobre todo, de tiempo y cantidades) siempre es un buen camino para lograr esa diferenciación que necesitamos para seguir creciendo en un mercado con tanta competencia. Fabricar lejos es más barato, sí, pero puede acabar costando más. Y en franjas donde la calidad y el servicio son aspectos es innegociable, Asia queda muy lejos y no aporta ningún valor añadido. En cambio, fabricar en Europa o en España (con fábrica propia o con socios exclusivos) sí que implica muchas ventajas a nivel de calidad, servicio y control. Sobre todo, control. Y esas ventajas son, hoy por hoy, imprescindibles para competir con garantías en estas franjas clave. ¿Los costes son más altos? Sí, evidentemente, pero también lo son los beneficios, y recuperar el control de la fabricación está más que justificado. Por la calidad, por el servicio, y tal y como está el patio, por cómo se puede controlar la cantidad y ajustar esa producción a la demanda, sin tener que hacer programaciones mínimas a 6 o 9 meses vista. Todos esos problemas que todavía arrastramos del cierre de las fábricas en Asia serían menos graves si la producción no hubiera dependido de ello. Quizás hubiera habido problemas con la materia prima, es cierto, pero los plazos se habrían acortado mucho. Y si no que se lo pregunten a quienes sí que pudieron tener palas cuando nadie las tenía… PENDIENTES DEL CONSUMO De la misma manera que en los últimos años siempre hemos cerrado este artículo teniendo claro que el futuro del pádel era bastante

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