TO4 - Tierras Porcino

MEDIOAMBIENTE 60 HUELLA DE CARBONO DE LOS ALIMENTOS Para comparar la huella de carbono de alimentos muy dispares, se utiliza la media de CO2 equivalentes. Los peor parados en estas mediciones suelen ser los productos de rumiantes, especialmente en lo que se refiere a la carne. Estos datos se hacen a través de una media de estudios a nivel mundial, pero no quiere decir que refleje la realidad contextualizada. En el caso de España, por ejemplo para la carne de vacuno, se ha comprobado que la huella de carbono es entre un 17% y un 74% menor que los estudios internacionales. En leche de vaca, baja entre un 20% y un 55%. Además, hay que tener en cuenta que los datos de ovino y caprino sólo tienen en cuenta dos estudios a nivel mundial, y además uno de ellos es un informe técnico que ni siquiera ha sido revisado como un artículo. En el caso del ovino de carne, se tienen un total de doce artículos, pero la mayor parte han sido elaborados en Australia y hay muchos informes técnicos que tampoco han sido revisados científicamente. Otro aspecto que debemos tener en cuenta es que se están comparando alimentos tan nutricionalmente densos como un kilogramo de carne con un kilogramo de lechuga. Si se analizara por proteína o por calorías, afinando más en las unidades funcionales nutricionales, las diferencias se hacen menores. Por ejemplo, se ha hecho un estudio en el que se comparan las huellas de carbono por un aminoácido como la lisina. Por lo tanto, es importante tener en cuenta el valor nutricional de cada alimento, que es algo que no se suele contabilizar. Tampoco suele tenerse en cuenta el secuestro de carbono, lo que perjudica a aquellos productos que provengan de sistemas ligados al territorio, en los que hay una gran conexión con pastos, en los que se está acumulando carbono en el suelo. En una revisión de los estudios realizados en España de huella de carbono en leche de oveja y cabra, el secuestro de carbono en el suelo supondría una compensación de hasta un 50%. Un último aspecto son las emisiones de base natural, sobre todo lo que tiene que ver con la ganadería extensiva que ocupa nichos que antes ocupaban herbívoros salvajes. Cuando se estima una emisión de un rebaño extensivo, se estima que anteriormente no había ninguna emisión en ese territorio. Desde el BC3 estamos intentando contabilizar las emisiones que había en el pasado. Un estudio realizado con sistemas trashumantes en ovino obtiene la huella convencional, sin tener en cuenta esas emisiones de base natural. Con la nueva metodología del BC3 que contabiliza las emisiones de base natural, teniendo en cuenta las emisiones que se dan en parques naturales, un 40% de ese total no pertenecería a emisiones producidas por el hombre, sino emisiones que había antes de base natural. MEDIDAS DE REDUCCIÓN DE GEI EN EL SECTOR Hay aspectos que son más difíciles de contabilizar en los sistemas extensivos de ovino y caprino, pero que se deben poner en valor, como es la calidad nutricional de sus productos, el secuestro de carbono, las líneas base naturales, la circularidad y la labor de los rebaños en la prevención de incendios forestales. Además, hay muchas posibilidades de mitigar las emisiones de gases invernadero en ganadería. Se puede reducir el metano entérico a través de la dieta con aditivos, se pueden introducir cambios en la mejora genética, el uso de proteínas locales o subproductos, el manejo del pastoreo en el caso de la ganadería extensiva para reducir el desgaste del suelo, la mejora en la salud de los animales o la diversificación de productos. n

RkJQdWJsaXNoZXIy Njg1MjYx