TB43 - TradeBike 43 - Especial Ferias

A pesar de haber obtenido los últimos cinco años un crecimiento medio del 5,5% anual en la venta de material deportivo, la post crisis no está incidiendo muy favorablemente en el consumo de artículos deportivos. Mientras la práctica deportiva crecía de forma importante durante la crisis, la mejoría económica empieza a favorecer más a otros sectores del ocio que compiten directamente con la venta de material deportivo, pero lo más preocupante es que desde finales del 2017 está habiendo una clara reducción del tráfico de nuevos iniciados al deporte. Y esto es preocupante para el sector deportivo en general y el ciclismo en particular y ya lo empiezan a notar los más grandes de la distribución como Decathlon que ha obtenido en este pasado 2018 una bajada de las ventas del -3,06% su segunda y mayor caída desde que llegara a España hace 28 años. Con la salida de la crisis, el incremento del OCIO en general, vuelve a ser el principal competidor de nuestro mercado. Ahora, con los bolsillos más llenos y con menos miedo a gastar, el consumidor prefiere gastarse el dinero en otro tipo de ocio, como por ejemplo, en viajes, en electrónica, en moda, en ir a conciertos, en salir a cenar y sobre todo mejorar las vacaciones… y lo de renovar sus zapatillas, cambiar de bici o comprar una pala nueva ha quedado en segundo plano. Como un capricho. El mundo al revés, porque hace media década la primera opción era el deporte y el capricho era cambiar de móvil, comprarse un patinete eléctrico o escaparse un finde. La economía es cíclica.Y también son bastante cíclicas las tendencias en gasto.Y ahora, al deporte, le toca volver a un segundo plano. Afortunadamente la práctica deportiva con el ciclismo en cabeza sigue al alza y así lo indican los diferentes estudios sobre práctica deportiva publicado en los últimos meses que siguen confirmando que cada vez hay más gente que quiere hacer deporte. Evidentemente los crecimientos no son los de hace 6 ó 7 años cuando la crisis disparó los índices, pero a un ritmo mucho más pausado, deportes como el bike, siguen creciendo en practicantes. La crisis, como hemos dicho en miles de ocasiones, fue un gran aliado por el deporte. El aumento del ahorro siempre se ha traducido en el auge de actividades de ocio más asequibles, y el deporte, en este sentido, está en lo más alto de la lista. Además, el batacazo económico coincidió con el despertar de una nueva cultura del bienestar en la que el deporte, como hábito saludable, tenía un peso importante.Y este cocktail entre salud y ocio asequible se tradujo en un repunte espectacular de la práctica deportiva, con el running y el bike y algunas modalidades outdoor en cabeza. Por aquel entonces, ese boom de la práctica vino acompañado de un considerable crecimiento de las ventas. Un crecimiento que maquilló bastante los efectos de la crisis, que se cebaron con la moda deportiva pero que no provocaron daño alguno, al contrario, en la parte más técnica del sector. La gente hacia deporte y compraba deporte. El running estaba en su apogeo, el bike crecía a un ritmo espectacular,el pádel se hacía fuerte,el fitness volvía a estar en muy buena forma, las modalidades más “accesibles” del Outdoor no paraban de sumar adeptos…. Pero la crisis quedó atrás. Y esos ritmos de crecimiento también. Por suerte, la cultura del bienestar ha arraigado y la mayoría de quienes se acostumbraron a hacer deporte con relativa asiduidad han mantenido ese hábito. Y la práctica, aunque mucho más moderadamente, sigue creciendo. El problema es que ese crecimiento, más lento pero progresivo, no se ha dado también en las ventas, cuya evolución ha sido mucho más irregular. Aguantando en muchos casos por inercia, pero con resultados que, en el global, no son precisamente positivos. Eso nos lleva a una reflexión inevitable: si la práctica crece a un ritmo y las ventas a otro más inferior, algo está fallando. Y lo que falla es que el deporte ya no es la mejor alternativa de ocio, como lo suele ser cuando la economía se tuerce. 3 editorial Toni Amat Director toni@tradebike.es Ferias: presente y futro TradeBike&Tri defiende la pluralidad y la plena libertad de opinión, y de acuerdo con esta política admite cualquier tipo de colaboración coherente con los contenidos de la revista. Sin embargo, no se hace responsable de las opiniones expresadas por sus colaboradores ni de las consecuencias de cualquier tipo que de ellas se deriven, ya que dichas opiniones se entienden siempre a título personal y bajo entera responsabilidad del autor. opinión Jaume Ferrer Editor jferrer@tradebike.es Estos días revisando artículos y viejas revistas he leído un editorial que escribí hace cuatro años sobre las ferias, en aquel momento justo volvíamos de Eurobike y Unibike preparaba su segunda edición, y nos preguntábamos por la continuidad de Eurobike y si Unibike serían capaces de solventar los problemas de la primera edición y consolidarse. Pues bien han pasado cuatro años y el panorama sigue movido, Eurobike continúa celebrándose en Friedrichshafen, las comunicaciones y encontrar hoteles sigue siendo un drama, siguen los rumores de si ISPO Munich finalmente lograra“absorber”también esta feria,de momento ya lo ha logrado con la de Outdoor, celebrada el pasado mes de junio, feria que visitamos y donde pudimos apreciar el interés por captar marcas de bike. Adjuntamos un reportaje de la visita que realizamos. En España la situación si ha cambiado, con una vuelta a los orígenes. Unibike desapareció. Apareció Sea Otter y después de tres años podemos decir que se consolida. Un modelo más dinámico de feria, es decir ferias montadas alrededor de un fin de semana de competición, donde durante dos días se organizan diferentes carreras y actividades para el público final, en la mayor variedad de modalidades y categorías posibles y las marcas aprovechan para presentar y dejar probar sus modelos. Como en sus orígenes fue Festibike. Hablando de Festibike este año el certamen vuelve a pista, organizado como siempre por Last Lap promete ser un fin de semana divertido, cargado de actividades, test y competiciones, donde para muchos, sobre todo el público, será la primera oportunidad de ver muchas de las grandes novedades del 2020. Sigo siendo de la vieja escuela para estos temas, y pienso que el poder tener físicamente en las manos el producto es un factor clave en la toma de decisiones, y en el proceso de compra, y donde mejor que en una feria para encontrar la mayor variedad y oferta de producto y marcas. Por otra parte, profesionalmente también representan un importante punto de encuentro, donde en pocos días puedes hablar o conocer gran cantidad de profesionales, marcas, hacer nuevos contactos, y palpar y contrastar la situación del mercado, los ánimos del sector y demás. Para mí personalmente una reunión o encuentro cara a cara y con el producto para poder verlo, siempre es mucho más directo, efectivo y clarificador que un sinfín de correos, fotos y llamadas; ponerle cara a la gente y poder hablar tranquilamente creo que es un punto crucial en las relaciones laborales.Y si además todo ello se concentra en unos pocos días y una sola ubicación como es una feria mucho mejor. Podemos afirmar que en estos momentos el modelo de feria consolidado y que triunfa es el Festival, un mix, de feria, evento, test y competición, así podemos ver que en Francia por ejemplo Roc d´Azur se celebra des del año 1984 o el Bike Festival Garda & Trentino en Italia que ya va por la 26ª edición, esperemos seguir estos ejemplos. En un momento en que la era digital tienen un papel principal en lo que a comunicación se refiere, donde las redes sociales cada vez tienen un protagonismo más y más importante sigo pensando que las ferias deben mantenerse, formando parte de la “Omnicanalidad” a nivel de comunicación, no dejan de ser el aparador físico más importantes del año, un evento en que puedes, ver, tocar e incluso probar las novedades de la temporada La postcrisis ¿Y esto cómo lo gestionamos? Ante la alarmante caída de bicicletas infantiles, hay que seguir fomentado la práctica del ciclismo de iniciación ¿ A ¿Y e ción

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