TB27 - TradeBike 27 - Especial Triatlón

a fondo 20 Especial Triatlón Con trabajo y profesionalidad los mejores sobrevivirán pese al reajuste del mercado Con seguimos teniendo una gran cantidad de pruebas. Lo que cabe preguntarse en este contexto es porque este deporte ha ganado tantos adeptos. La primera razón es obvia: engloba a dos de las disciplinas que más han crecido en los últimos años (running y bike).Y con eso ya está casi todo dicho. Además, aunque a muchos les pueda parecer que el triatlón es una disciplina muy exigente y sólo al alcance de grandes deportistas, una de las razones que ha propiciado su auge ha sido su accesibilidad. Seguramente con el afán de popularizar esta modalidad, los organizadores de pruebas han jugado muy bien sus cartas y han aprovechado a la perfección las posibilidades que ofrece este deporte en cuanto a distancias, dejando claro que no hace falta ser un superhombre para convertirse en un finisher. Cualquiera que tenga un mínimo de preparación física puede afrontar sin problemas algunas de las distancias más cortas (supersprint, sprint e, incluso, olímpica). Otro tema más complejo es si se trata de una modalidad asequible.Y aquí la cosa no está tan clara. Una equipación más o menos decente no baja de los 1500 euros (calzado, bici, neopreno…). Además, son muchos los que, a medida que van mejorando sus tiempos, renuevan su material –a mejor- de manera que estamos ante un deporte que, tanto a corto como a medio y largo plazo, es caro. Por si fuera poco, la gran razón de ser de esta modalidad, es decir, las pruebas, son cada vez más caras, con lo que la inversión, si se quieren hacer varias pruebas al año, puede dispararse algunos cientos de euros –o miles si se hacen largas distancias nacionales e internacionales, contando la inscripción y el desplazamiento. No es extraño, en este sentido, y teniendo en cuenta que, como en todo, hay excepciones, que el triatleta suela tener un poder adquisitivo alto. Otro motivo importante del boom de este deporte tiene que ver mucho con la superación personal. El triatlón es el deporte del reto, esta es la imagen que se debe dar. Como pasa en deportes como el running, la media de edad de los triatletas suele ser relativamente alta, entre los 30 y los 45. Lo que destaca sobre todo son las competiciones contra uno mismo a partir de las modalidades olímpicas encontramos que por ejemplo, los triatlones de media y larga distancia tiene grandes participantes y la marca Ironman se ha convertido en un referente del deporte. Sin ir más lejos, en España, tenemos el de Mallorca, el de Lanzarote y el Barcelona – Calella, y todos con cifras espectaculares, además de la repercusión económica que supone para la zona. Un Ironman supone un impacto de 10 millones de euros para la zona. Para los Ayuntamientos, está es una prueba bienvenida.Aunque suponga inconvenientes para los lugareños, que, por ejemplo, en una isla como Mallorca, una prueba de este tipo puede suponer paralizar la isla. El turismo deportivo está en un“boom” sin precedentes y muchos se han lanzado a hacer negocios, muchas veces sin tener en cuenta el contexto. Una de cal y una de arena. Pero obviamente en todo lo que tenga que ver con practicantes, es positivo. El problema de siempre Los problemas empiezan en cuanto hacemos referencia a las ventas. Y no precisamente porque haya caído, al contrario. El crecimiento espectacular en practicantes también se traducido, lógicamente, en un boom de las ventas, especialmente de calzado, bicicletas y neoprenos. El problema es que han sido muchos los que le han atribuido al triatlón un potencial que no tenía, tal y como advirtieron, desde el principio, quienes llevan años viviendo –e impulsando- este deporte. Tenía recorrido, está claro, pero no tanto como algunos pensaron. Y pasó lo que se veía que iba a pasar: más oferta que demanda.Y cuando esto se da en marcas y productos, el problema es relativo, pero si se da en tiendas. Las cosas se complican un poco. Y así pasó. En tres o cuatro años abrieron decenas de tiendas, muchas de ellas, incluso, en sitios donde no tenía ningún sentido abrirlas. Era una época de optimismo desmesurado y falta de sentido común. El problema surge cuando una moda la llevamos al límite, cuando algo tiene éxito, salen inversores y detallistas por todos los lados. Y en estos últimos años lo estamos viviendo con varias modalidades, especialmente con el running, el bike y el triatlón. ¿Justifica la demanda esta oferta? En triatlón la respuesta es contundente y clara: No. Pero aun así, durante algunos años ha habido muchos inversores-detallistas que han pensado que por ser triatletas y por tener 30.000 o 40.000 do

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