SG45 - Tecnología y equipamiento para la seguridad

RECEPTORAS DE ALARMAS Por otro lado, el volumen del parque de conexiones no se reparte equitativamente entre estas 130 CRAs, un 80% se concentra en el top 5 de empresas lideres del mercado, las de las marcas más reconocidas por su marketing y publicidad (fuente Informe DBK 2022 CRAs). Son alarmas sencillas que una misma empresa instala, mantiene y conecta con su CRA. El resto de los numerosos instaladores, conectan ese 20% restante del mercado con la CRA de una tercera empresa de seguridad y suelen ser sistemas más complejos, un tipo de seguridad más elaborada con diseños muy a la medida. Estas otras CRAs son en su mayoría pymes, empresas de mucho menor tamaño que los grandes líderes del mercado masivo. Los instaladores que conectan con ellas montan una alta diversidad de equipos de múltiples fabricantes, lo que a su vez conlleva que dentro de sus CRAs deba existir una estructura tecnológica compleja y costosa que normalmente les complica su viabilidad empresarial. Tampoco les ayuda el contexto legal, irregular y anacrónico, que aporta una alta inseguridad jurídica a su actividad. No es fácil para nadie estar trabajando con una Ley de Seguridad Privada de hace nueve años, aún sin desarrollo reglamentario propio y por tanto conviviendo con uno “en funciones” de hace 29 años, y unas Órdenes Ministeriales principales de hace 12 años. Un caldo de cultivo a interpretaciones dispares que pueden ser objeto de sanción administrativa o reclamaciones, fundamentalmente de compañías de seguros que encuentran un contexto idóneo para utilizar a las CRAs y a las empresas instaladoras como una especie de reaseguro contra el que reclamar muchos de los siniestros que indemnizan cuando había una alarma conectada. Por todo ello, para muchas empresas de seguridad, prestar servicios de CRA está dejando de ser un negocio interesante. Es complejo, costoso, de rentabilidad escasa o ajustada, con alto riesgo de sanción y reclamación… ¿el resultado? pues el que se está produciendo, una reducción empresarial progresiva y una concentración cada vez mayor de la actividad entre un menor número de empresas. Una lástima, porque detrás de muchas de estas desapariciones hay una pyme española que no ha logrado sobrevivir, normalmente adquirida por una de las grandes empresas del sector que aumentan cada año su cuota de mercado. José Ramón Becerra, director gerente de Grupo On Seguridad y presidente de Aescra La actividad de CRA, un negocio complicado Aunque últimamente se ha ralentizado, el parque de sistemas de alarma conectados a una Central Receptora de Alarmas (CRAs) no deja de crecer, fundamentalmente en el ámbito residencial. Estamos en torno a 3,2 millones de usuarios que tienen una alarma conectada con una CRA. Tampoco ha dejado de crecer el número de empresas habilitadas por el Ministerio del Interior para instalar y mantener sistemas de alarmas, actualmente unas 1.300. Sin embargo, el número de CRAs decrece. Según datos del Anuario Estadístico del Ministerio del Interior de 2021, el último publicado, la cifra de empresas habilitadas para desempeñar esta actividad ha ido descendiendo desde 2017 hasta alcanzar las aproximadamente 130 actuales, un descenso de un 20% en cinco años. 33

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