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131 PVC Como explica Pablo Muñoz, otro de los expertos con los que Deceuninck ha hablado “los proyectos tienen que nacer de la sostenibilidad. No es una característica más, sino un elemento que debe estar en la propia concepción del mismo”. De esta manera, la sostenibilidad se ha integrado progresivamente en el diseño arquitectónico y la economía circular se vuelve fundamental a la hora de evaluar los impactos ambientales de los materiales utilizados. El sector de la construcción ha puesto mayor énfasis a la hora de intregrar criterios sostenibles en la materialización de edificios. Y lo hace a través de la adopción de declaraciones ambientales de productos (EPDs) y certificaciones como ‘Cradle to Cradle’, que también consideran el ciclo de vida del producto, al completo. Compañías como Deceuninck ejemplifican este compromiso de un modo tangible. Su modelo productivo, enfocado en minimizar su impacto ambiental y promover la economía circular a través del reciclaje de PVC, contribuye al fomento de un consumo responsable mediante productos diseñados con una responsabilidad ecológica para mejorar la calidad de vida de las personas y la eficiencia de sus hogares. n para que un proyecto sea categorizado como respetuoso con el medioambiente. El diseño interior también evoluciona hacia espacios más adaptables y flexibles teniendo en consideración los cambios en las nuevas formas de convivencia, del mismo modo que crece la atención hacia la salud y el bienestar, en el diseño arquitectónico. Según cuenta Teresa Batlle, “nuestra función es crear habitabilidad en el espacio interior y exterior, y esa habitabilidad es bienestar, integración con el lugar y cultura”. En resumen, se vislumbra una arquitectura más consciente, adaptable y sostenible, impulsada por una mayor atención a la economía circular, la optimización de energía, la elección de materiales respetuosos con el medio ambiente y la flexibilidad en el diseño de interiores. PERSPECTIVAS PARA 2024 En el horizonte de la arquitectura actual, están surgiendo tendencias que indican un cambio en el desarrollo hacia un enfoque más completo y sostenible. La colaboración, la reutilización de recursos, la adaptabilidad y la atención al medioambiente y a las personas que ocupan los espacios se convierten en aspectos clave en esta evolución. • Economía circular y colaboración: se trata de un enfoque integral que maximiza la reutilización de los recursos, minimiza los residuos y aboga por la eficiencia en el uso de los materiales y la energía. Esta tendencia fomenta la innovación, la colaboración y la creatividad en la construcción acercando con ello, la artesanía y la industria. • Sostenibilidad, materiales naturales y reutilización: la circularidad se materializa en nuevas prácticas que buscan aprovechar al máximo los elementos ya disponibles prolongando su vida útil y minimizando el desperdicio. Según explica Paula Giner “escogemos materiales que sean reciclables, duraderos y reutilizables”, no solo por la sostenibilidad ambiental sino también buscando soluciones que mejoren la salud y el bienestar de quienes ocupan los espacios. • Adaptabilidad climática y flexibilidad en el diseño: adaptar los edificios a las condiciones cambiantes del entorno pasa por dos conceptos que están emergiendo y que se integran progresivamente en los proyectos. Son el Design for adaptability y Design for deconstruction y ambos impulsan la flexibilidad y la capacidad de los edificios para ser más resilientes. • Rehabilitación de espacios: esencial para la optimización del parque de viviendas, no solo para preservar y poner en valor el patrimonio arquitectónico, sino para adaptarlas a las demandas actuales de sostenibilidad, eficiencia y funcionalidad. El diseño interior evoluciona hacia espacios más adaptables y flexibles, considerandolos cambios en las nuevas formas de convivencia. Según se deduce del estudio llevado a cabo por Deceuninck, se aprecia un mayor interés por una arquitectura más consciente, adaptable y sostenible.

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