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ENTREVISTA 33 ¿Cómo cree que puede aplicar su experiencia a lo largo de todos estos años en su papel como director ejecutivo del COI? Durante los últimos siete años como director adjunto del COI, he tenido la oportunidad de visitar las principales regiones productoras, intercambiar opiniones con los productores, la industria, las administraciones y los expertos. He podido ir conociendo más en profundidad este apasionante sector. Ahora es el momento de utilizar esa experiencia para proponer las líneas prioritarias de trabajo a los países miembros del COI y contribuir al proceso de cambio y modernización de la organización. ¿Cómo evalúa la situación actual del mercado mundial del aceite de oliva? Es una situación compleja, pero soy optimista. Cada vez hay más gente en el mundo que quiere disfrutar de la vida de una manera saludable y sostenible y van descubriendo los aceites de oliva. Es algo que venimos observando en regiones alejadas del Mediterráneo, como en Estados Unidos, Brasil, Canadá, Japón, Australia o China. Estamos ante una auténtica globalización del consumo del aceite de oliva, en buena medida, gracias al liderazgo del sector español en las exportaciones. Por otra parte, es la primera vez que observamos dos campañas mundiales cortas. Es evidente que estamos ya viendo y sufriendo las consecuencias del cambio climático. ¿Cuáles son, en su opinión, los principales desafíos y oportunidades para el sector oleícola en la actualidad? El principal desafío es adaptarnos al cambio climático. El olivo es uno de los cultivos con más capacidad de adaptación, pero debemos facilitar este proceso mejorando el conocimiento del comportamiento de las distintas variedades y las respuestas a las diferentes prácticas de cultivo. La gestión del agua y el regadío son aspectos clave a tener en cuenta. También, este momento supone una gran oportunidad para poner en valor la contribución del olivar en cuanto al objetivo de neutralidad de emisiones. Son más de 11,5 millones de hectáreas de olivar secuestrando CO2 de la atmósfera. Esto hay que cuantificarlo, comunicarlo y ponerlo en valor. Confío en que recuperaremos la senda de crecimiento de las producciones y del consumo. ¿Cuáles serían sus estrategias para fortalecer la posición del COI en el mercado internacional? Las estrategias se basan en dar a conocer las cualidades excepcionales de los aceites de oliva liderados por la categoría virgen extra. En primer lugar, sus propiedades saludables, que son impresionantes, particularmente en el caso de los aceites vírgenes. Está también el carácter sostenible del olivar, que es un cultivo que frena la desertificación, alberga una gran biodiversidad, y contribuye a la lucha contra el cambio climático. Todo ello arropado con la cultura mediterránea de disfrutar de la comida y de la vida. No hay que olvidar que los aceites de oliva apenas alcanzan el 2% del consumo mundial de aceites vegetales. Hay margen para progresar si conseguimos recuperar el crecimiento de la producción. ¿Cómo planea abordar los desafíos específicos que enfrenta la industria del aceite de oliva a nivel global? Hay que abordar estos desafíos con el apoyo de los países miembros del COI. Les he propuesto comenzar una línea de trabajo permanente para tratar el desafío del cambio climático. Seguiremos también trabajando en la armonización de las normas comerciales para facilitar el comercio, mantener el compromiso con la calidad y defender los derechos de los consumidores. En este sentido, vamos a impulsar un acercamiento a los principales países consumidores como Estados Unidos, Brasil, Japón, Australia o China. Por otra parte, también seguiremos dando a conocer las cualidades saludables de los aceites de oliva y las aceitunas de mesa, trabajando además en la valorización de los productos y co-productos del olivar. La sostenibilidad y la calidad son aspectos críticos en la producción de aceite de oliva. ¿Cuáles serían sus iniciativas para promover prácticas sostenibles y mantener altos estándares de calidad? En materia de calidad, la norma del COI es la referencia internacional. Vamos a impulsar la armonización con otras normas internacionales, como la norma del CODEX, y facilitar su aplicación a través del reconocimiento de laboratorios y paneles de cata. En los últimos años hemos aumentado significativamente el número de laboratorios reconocidos, también en países no miembros como Estados Unidos, Japón, China o Australia. De hecho, Japón empezará este año a aplicar la norma del COI para el etiquetado de los aceites virgen extra. La revisión y actualización de la norma del COI es un trabajo permanente. Además, vamos a mejorar la visibilidad del premio internacional a la calidad de los aceites de oliva virgen extra “Mario Solinas”, que supone el máximo reconocimiento al compromiso con la calidad. En relación con la sostenibilidad, estamos trabajando con los principales centros de investigación para promover prácticas sostenibles y reconocer la sostenibilidad del olivar y sus productos. Hemos firmado recientemente un acuerdo con la Universidad de Jaén para abrir un sitio en internet que será el portal de referencia en estos asuntos. De la misma manera en la que se ha avanzado mucho en identificar la relación positiva entre el aceite de oliva y la salud, ahora tenemos que hacerlo con la sostenibilidad.

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