Tres aludes sin víctimas mortales en Aragón

Complicado domingo para los equipos de rescate en montaña en la parte aragonesa de la cordillera pirenaica donde tres aludes han afectado a distintos grupos de esquiadores. Afortunadamente no hay que lamentar víctimas mortales.
Los vientos fuertes del norte, tanto del sábado como del pasado domingo 25 de enero, unido a las bajas temperaturas, han favorecido que las laderas del Pirineo se hayan llenado de placas por todos lados.
Aunque los vientos dominantes soplen del norte –que ha sido la dirección dominante estos días-, la orografía canaliza el aire como hace el agua en las revueltas de un río. De esta manera los vientos locales resultantes pueden tomar múltiples direcciones cuando los vientos son fuertes, pudiendo incluso llegar a soplar en dirección contraria a la corriente principal. Y aunque las laderas sur puedan llenarse de placas, el sol de final de enero -que ya empieza a ser generoso- estabiliza día a día las laderas al sol, mientras que en las umbrías las placas que se forman permanecen días y días esperando a que llegue uno o varios esquiadores que, con su sobrecarga, desencadenen el alud de placa que les luego les arrastrará.
Este factor ha sido el factor común desencadenante en los tres aludes ocurridos ayer domingo en distintos valles del Pirineo aragonés. Al parecer, también se repite el hecho de que han sido tres aludes desencadenados a distancia en umbrías, un riesgo característico del nivel 3 en la tabla europea del riesgo de aludes.
La organización de los tres rescates fue excelente. Esto es muy importante ya que estamos hablando de enero con temperaturas bajo cero, donde la hipotermia sobreviene muy rápida a las víctimas de un accidente. Y además, se notificaron con amplio margen de horas de luz restantes, a pesar de estar en enero. De ahí la importancia de mantener siempre que podamos un margen de tiempo extra para incidentes, en lugar de apurar la jornada hasta la puesta de sol, por muy romántico que nos parezca. Un accidente con el sol en el horizonte puede suponer una noche a la intemperie.
Alud 1: Linza, Foyas del Ingeniero, ladera Norte. Desencadenamiento a distancia por sobrecarga de esquiadores en subida
Un grupo de esquiadores subía en diagonal por una ladera norte en dirección al pico Acherito, en el término municipal de Ansó, cuando rompió la placa. El punto de cizalladura estaba más alto que ellos, en una parte más inclinada (foto 1). La avalancha arrastró y golpeó a una esquiadora, navarra de 43 años, por encima de unas barreras de rocas y pinos (foto 2).
Se avisó al helicóptero de la Guardia Civil, que llegó a Linza pero no pudo entrar en las Foyas del Ingeniero por los fuertes vientos. Sí llegaron hasta la accidentada tres miembros de la Cruz Roja –que se encontraban cubriendo la competición del Trialtlon Blanco- y un trabajador de la pista de fondo con la oruga. Ellos, con los montañeros que allí se encontraban, estabilizaron a la herida y completaron su evacuación. Fue trasladada al hospital San Jorge de Huesca donde se le han diagnosticado fracturas en una pierna y un brazo, además de policontusiones y una fractura del cartílago nasal.
Alud 2: Formigal, tubo de la Tosquera, laderas Norte y Este. Alud de placa desencadenado por acumulación de nieve
Sobre la misma hora -algo después del mediodía-, un grupo de tres esquiadores de travesía había subido por el bosque a la zona de la Tosquera, cerca de donde arranca el telesilla ‘Crestas-Tres Hombres’. La placa cedió de forma espontánea por la acumulación de la propia nieve arrastrada por el viento y afectó a dos personas.
Uno fue arrastrado entre 15 y 20 metros, quedando fuera de la lengua de la avalancha. El otro quedó enterrado casi completamente pero consiguió sacar una mano y pudo ser rescatado. También acudieron hasta allí los pisters de Formigal que lo bajaron a la enfermería. Sólo presentaba signos de hipotermia y contusiones leves que pudieron ser atendidas en el Centro de Salud de Escarrilla (Huesca).
Alud 3: Benasque, bosque de Paderna, ladera Norte. Desencadenamiento a distancia por grupo de esquiadores en subida
Un grupo de 18 esquiadores ascendía por la diagonal que une el tubo inferior y el superior de Paderna, en Benasque. Dicha diagonal no tiene mucha inclinación, pero la sobrecarga del grupo desencadenó, a distancia, la ruptura de una placa en una zona más alta e inclinada de la ladera.
El alud tenía poco grosor ya que había poca nieve en dichas cotas, pero enganchó los esquís de una esquiadora, a la que no le saltó el esquí, produciendo una fuerza de torsión que resultó en una fractura de peroné (tibia íntegra) que afortunadamente sólo ha precisado escayola.
En el momento del accidente, el grupo pudo rescatar a la esquiadora, llamó al número de emergencias y esperó a que los grupos de rescate acudieran a su auxilio. Los efectivos del GREIM montaron a la esquiadora en una camilla con esquís, para llevarla hasta los Llanos del Hospital de Benasque, donde pudo ser evacuada a un centro médico.