Comida al aire libre, ¿cuál escoger?

Hoy en día, la oferta de comida para consumir en actividades al aire libre es muy variada y no siempre resulta fácil escoger entre platos liofilizados, deshidratados, o incluso auto calentables. La elección dependerá de los requerimientos y las limitaciones de la actividad que vayamos a practicar (autonomía alimenticia, semi autonomía, necesidades energéticas, volumen, peso, envases, práctica ocasional o intensiva…), así como del presupuesto que queramos destinar a la comida.
El liofilizado
El principio de la liofilización consiste en congelar el producto, introducirlo en una cámara al vacío, evaporar el llamado hielo "libre" sin fundirlo (por sublimación) y "extraer" las últimas moléculas de agua que puedan quedar cautivas en el producto (absorción mediante compresión al vacío e incremento de la temperatura hasta alcanzar valores positivos). El proceso permite eliminar entre el 94% y el 97% del agua. El hecho de mantener las reacciones químicas a niveles muy bajos durante la liofilización permite preservar de forma óptima las cualidades nutricionales y biológicas de los alimentos proteicos, que varían muy poco a causa del proceso.
Esta técnica, que proporciona productos de calidad que se rehidratan bien, resulta más costosa que otros metodos.
Los alimentos deshidratados y enlatados pueden almacenarse durante largos periodos de tiempo, pero al estar procesados a altas temperaturas pierden sabor, textura, color y nutrientes.
La liofilización combina lo mejor de estos métodos de procesamiento de los alimentos gracias a la ciencia y la tecnología actuales y consigue atrapar el sabor, el contenido nutricional, el color, la textura y el aroma de la comida con la comodidad añadida de que permite que se puedan almacenar durante largos periodos de tiempo. Con las comidas liofilizadas, es fácil preparar un plato delicioso en cuestión de minutos allá donde vaya.
Aspecto – Los alimentos liofilizados mantienen su forma y textura originales, a diferencia de los alimentos secados al aire, que encojen y se arrugan debido al procesamiento a altas temperaturas. Sólo tiene que añadir agua fría (postres y desayunos) o caliente (plato principal) y la comida se rehidrata hasta recuperar su forma original en cuestión de minutos.
Sabor – Su sabor es igual de bueno que el de un alimento fresco. La liofilización elimina el agua, no el sabor. Así que los alimentos liofilizados conservan prácticamente todo el sabor, las vitaminas y el contenido nutricional del alimento fresco.
Peso – Pesa menos que en estado fresco. Durante la liofilización se elimina el 98 % del agua de los alimentos, y esto reduce considerablemente el peso de los mismos y hace que sean más fáciles de manipular y menos caros de transportar. Se pueden encontrar en dos formatos 125 g para una persona y 250 g para dos personas.
Largo periodo de conservación – Los alimentos liofilizados pueden guardarse durante años o meses a temperatura ambiente sin deteriorarse ni estropearse.
Bajos costes de almacenamiento – Al poderse guardar a temperatura ambiente, los alimentos liofilizados no requieren costosas instalaciones de almacenamiento frías o refrigeradas, por lo que su almacenamiento resulta mucho más barato.